Manolo Llorentes, una vida en el periodismo

54 años de pseudónimo y ejercicio
Periodico El Mundo - Julio 18 de 2010 

A simple vista parece un labriego, un obrero, tal vez un ciudadano común y corriente. Un poeta social, romántico y costumbrista que puede pasar desapercibido, pero que encierra en sí un caudal de versos insondable, que siempre lleva entre papeles, agendas y cúmulos de archivos digitales.

HECTOR E. MAZO M.

Manuel José Valderrama Agudelo es hoy, una de las figuras cincuentenarias del periodismo antioqueño enraizado en la provincia y un cronista sencillamente colombiano. Manolo Llorentes, como es conocido, nació en Viterbo, Caldas en el seno de un hogar humilde pero de reconocidas virtudes morales y familiares.

Este martes 20 de Julio, Manolo Llorentes cumplirá 54 años de ejercicio periodístico. Además, este poeta romántico cumplió el 19 de Marzo pasado, si no se equivocan los almanaques, sin ninguna timidez, compasión o dolor, ¡69 años!

“No me pesan, los he vivido y los he distribuído en la mejor forma posible, viviendo sencillamente, haciendo orgullosamente crónicas, reportajes y comentarios periodísticos” afirma Llorentes.

Ha trabajado por la ecología en San Andrés de Cuerquia y en la vereda la Brizuela de Guarne, donde reside actualmente. Un gran periodista antioqueño lo describió como “un dios perdido de la literatura, envuelto en la espesa selva de la poesía”. A los 16 años fundó un periódico estudiantil en el Colegio Carrasquilla de Quibdó que llevaba por nombre La Tabla.

Don Honorio Valderrama Gallo ‘Pipo’ y doña Herminia Agudelo Restrepo ‘La Nona’, finados patricios del Carmen de Atrato, Chocó; fueron sus guías y brújula.

Ha sido corresponsal asiduo de medios como El Colombiano, El Mundo, La Patria de Manizales, El Espectador, El Tiempo, Órbita Siglo XX, Diario del Meta, entre otros.

“Mis 69 años no los escondo ni me maltratan, porque el campo es salud, la ecología vida, la poesia mi riqueza... y la soledad parece ser ya mi eterna compañía” manifiesta con voz nostálgica, mientras recuerda a su hija Paola, recordada y bondadosa funcionaria pública, con don de gentes y de amable sonrisa. Hoy ella sirve profesionalmente en Hispania, Antioquia.

Manolo es, en todo caso, un incansable que se enferma y se alivia, “un Manolo de siempre que si cambia se confunde con cualquier cosa inservible…”

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