En defensa del Hidroituango

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La intervención que se requiere del Gobierno Nacional para garantizar la protección a Hidroituango, debe también verse como la gran oportunidad para que las autoridades tomen pleno control del estratégico Nudo de Paramillo

El Concejo de Medellín ha sumado su voz a las de EPM, la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín y destacados líderes regionales para alertar sobre los riesgos que enfrenta la construcción de la central hidroeléctrica Ituango, por la amenaza de organizaciones criminales y terroristas asentadas en el Nudo de Paramillo y su zona de influencia, y por la presencia beligerante de organizaciones advenidizas que se valen de banderas sociales y ambientales para despertar simpatías entre ingenuos. Dada la asechanza de intereses particulares contra el bien común, es necesario que las autoridades militares, de policía y judiciales garanticen que las esperanzas que en él han puesto el país, los socios y las comunidades vecinas se vean realizadas en una obra magnífica que deberá entrar en operación en el año 2018. 

Con gran esfuerzo, los socios del proyecto han avanzado en recuperar la confianza entre ellos y sus directivas, así como de la sociedad en la empresa. Por medio de un proceso responsable y transparente, se ha corregido el rumbo y se han identificado las mejores alternativas técnicas y financieras para hacer realidad este sueño de la industria eléctrica nacional. No menos atención se ha puesto en la conformación de un modelo de gestión social que aprovecha la enorme inversión en la infraestructura, para irradiar posibilidades de desarrollo económico, social, cultural y ciudadano para los habitantes de doce municipios; gentes que ven en este proyecto la posibilidad de realizar sus sueños de progreso y bienestar. 

Quienes pretenden que el país detenga sus planes de aprovechamiento racional y cuidadoso del agua para la construcción de centrales hidroeléctricas que nos conviertan en exportadores de un producto en creciente demanda mundial, y más por la limpieza que el nuestro representa frente a otras formas de generación, nos están condenando al atraso y la miseria. Pero además nos están quitando la posibilidad de tener verdaderos planes de gestión ambiental en los ríos y sus cuencas, hoy sí amenazados por la miseria que generan los cultivos ilícitos, la deforestación, la minería ilegal y la ausencia de controles efectivos frente al vertimiento de basuras y desechos en nuestras fuentes de agua. Son esos pretendidos ambientalistas quienes ponen en riesgo la vida que fluye en torno al agua y por eso sería de gran importancia que se lograran desenmascarar las organizaciones que usan el disfraz ambientalista para combatir una iniciativa que representa la mejor actividad económica con un mínimo impacto ambiental, para una extensa y muy necesitada zona del Departamento.

En torno a este proyecto, y es inevitable recordar ahora el fracaso en Porce IV, comienzan a aparecer supuestos voceros de comunidades que aparecen de la nada, como afectadas por el inicio de obras. Aunque no están incluidos en los censos de población y tierras, estos personajes alimentan acciones agresivas, como tomas de vía o publicaciones de mensajes amenazantes. Mientras esos violentos le juegan al boicot, la ciudadanía activa confluye en los mecanismos diseñados por el Plan Integral para definir las intervenciones sociales que respondan a las necesidades y expectativas de las comunidades y se hace oír mediante los mecanismos de trámite de quejas y preguntas dispuestos en los municipios de influencia. Solo quien niega la democracia acude a las vías de hecho para contrarrestar las acciones en derecho que procuran la participación y el diálogo civilizado entre autoridades y comunidad. Las autoridades no pueden permanecer ciegas a esta señal de irregularidad entre los nuevos enemigos del proyecto.

La intervención que se requiere del Gobierno Nacional para garantizar la protección a Hidroituango, debe también verse como la gran oportunidad para que las autoridades tomen pleno control del estratégico Nudo de Paramillo, sistema montañoso usado tradicionalmente como guarida por las Farc y las bacrim. Ese control dará a las autoridades y líderes cívicos de la región la tranquilidad que necesitan para acompañar a los socios de Hidroituango en la construcción, defensa y operación de una obra que por su capacidad está llamada a ser uno de los grandes motores del desarrollo de toda Colombia.

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