CON ARGUMENTOS ASÍ, PA QUÉ MÁS

Decía el domingo El Colombiano: Aníbal Gaviria percibe intereses ocultos entre quienes quieren manipular a personas de la región. Recientemente el mandatario llamó a la Agencia Nacional de Licencias Ambientales para que no se conviertan en cuello de botella del proyecto. "Hay que ser más efectivos en la gestión. No se puede frenar el desarrollo". El artículo se refería a Hidroituango.

El lunes, en el periódico, el padre Francisco de Roux hablaba sobre lo que significó el Magdalena Medio: "Nos enseñó que el desarrollo de una región es su gente con dignidad, sin excluir a nadie; que el desarrollo no es que se produzcan más toneladas de aceite de palma ni más barriles de petróleo ni más kilos de oro, toda esa producción puede ayudar al desarrollo de la gente o puede desbaratarlo".

En el cumpleaños de la conocida Fundación Natura, su directora Elsa Matilde Escobar decía que es indispensable pasar de la retórica a la acción en la conservación de la biodiversidad; exhortar a pensar en un modelo de desarrollo basado en ella, ya que no se piensa en el país en función del uso sostenible de esta.

Tres maneras de concebir el bienestar de la gente, que es el bienestar del país.

La primera define un poco lo que se ha convertido en posición reiterativa de gobernantes y constructores: si se demora una licencia ambiental es falta de gestión; si se rechaza, es atentar contra el desarrollo. De quienes se oponen a una obra se dice que manejan intereses ocultos o están influenciados por intereses externos y hasta ilegales; se les acusa de oponerse al bienestar de sus compatriotas. De plano se niega la posibilidad de una expresión genuina del ciudadano.

El caso del Metroplús por Envigado es un ejemplo.

Lo dice el padre de Roux: el desarrollo es la gente. Lo otro puede beneficiarla o puede afectarla. Y la directora de Natura menciona un punto interesante: este país es megadiverso, pero no se aprovecha esa riqueza porque solo se concibe el desarrollo si se abren anchas avenidas, se talan árboles, se rasguña la tierra en pos de minerales o se siembran extensas áreas de monocultivos para exportar.

Bajo aquella lógica, quienes se opusieron a la tala de la gran selva en Bahía Solano frenaron el desarrollo; quienes denunciaron los derrames de carbón en la bahía de Santa Marta, también. Y quienes creen que hay otras maneras de progresar son ‘vendepatrias’.

Maullido: Algo pasa: 80 por ciento de primíparos en U. Nacional pierde matemáticas.

Por RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ - ElColombiano

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