Desmienten emergencia médica

A los demás puntos de concentraciones, Caucasia, Tarazá y Segovia, se sumaron campesinos de San Andrés de Cuerquia, quienes son partidarios de continuar en la lucha hasta que el Gobierno Nacional muestre la voluntad política a la hora de negociar En carpas permanecen campesinos llegados desde el Norte, Nordeste y Bajo Cauca antioqueños a manifestarse en Barbosa con motivo del paro agrario. 
Quince días tuvo que trabajar duramente Javier Mora, un campesino de Anorí, para dejarles buena comida y provisiones a sus padres de 82 y 77 años de edad, quienes se quedaron en su finca, ubicada en la vereda Madre Seca, de ese municipio del Nordeste antioqueño, mientras su hijo participa de la concentración campesina en Barbosa, norte del Valle de Aburrá. Junto a él llegaron otros 114 labriegos anoriceños, que se sumaron a los más de 2.000 manifestantes procedentes de Remedios, Segovia, Ituango, Tarazá y Tierralta, en el departamento de Córdoba, a exigir el cumplimiento de una serie de peticiones que a su juicio, el Gobierno no ha tenido en cuenta.
 En total son 2.500 los reclamantes, pero se espera que en los próximos días lleguen otros 2.000. Javier Mora, además de exigir el cumplimiento de compromisos adquiridos por el Gobierno en años anteriores en medio de otros paros, quiere que en su comunidad se garanticen completamente los servicios de salud, educación y recreación. Él está dispuesto a llegar hasta donde sea, pero siempre por vías pacíficas. “Las cosas se piden con respeto. Si hay pelea me voy de aquí, porque la guerra genera más guerra”, afirmó Mora, a la vez que se lamentó porque, según él, el Gobierno no los ha escuchado. “Al Gobierno no le interesan los pobres. Ellos solo nos buscan cuando es para beneficiarse con los votos”, concluyó el campesino que a la vez se mostró muy convencido de su lucha. No hay crisis De brotes de paludismo, de diarrea y de otras enfermedades se ha hablado en el “Campamento de refugio humanitario”, como se ha denominado el punto de concentración en Barbosa. Sin embargo, Carlos Morales, representante legal de la Organización Campesina de Remedios y Segovia y vocero general de los manifestantes, aclaró que la situación no es tan preocupante como en un principio lo informaron algunos medios de comunicación. “Solo son veinte enfermos: diez de paludismo y diez con diarrea que también están siendo tratados en el hospital del Barbosa”, precisó Morales. 

De acuerdo con Rafael Arizmendi, director del Hospital San Vicente de Paúl, de Barbosa, el pasado sábado consultaron en el hospital 45 personas, que en su mayoría presentaban cuadros febriles. Catorce de ellos venían con un diagnóstico de paludismo, pero ya venían con el tratamiento instaurado desde Remedios. El domingo fueron atendidas 38 personas. A quince de ellas se les tomaron muestras de sangre y aunque hasta ayer se esperaban los resultados, según el primer informe, ninguno tiene paludismo. El director del hospital aseguró que no ha habido episodios de virosis peligrosas y que solo se han presentado cinco casos de diarrea. “Todo ha estado dentro de lo normal. Los casos de patologías más frecuentes, aparte de los que venían con paludismo, han sido amigdalitis, laringitis, bronquitis, gastritis y dolores abdominales”. 

Entre la población manifestante hay un total de 27 mujeres embarazadas, dos de ellas en alto riesgo, también hay tres niños menores de tres meses. “Uno de ellos llegó de siete días de edad y tuvo que ser atendido por una virosis junto a su mamá”, explicó Arizmendi. Entre los campesinos hay pacientes que tienen patologías delicadas, pero no han sido atendidos porque son indígenas y ellos han preferido encargarse de atender las enfermedades con sus propios métodos. En el hospital, además fueron atendidas tres personas que estuvieron por un tiempo bajo observación. Se estudia la posibilidad del traslado de uno de ellos, a un centro de segundo nivel por un dolor que presenta en la cadera. Las tres personas, aparentemente, fueron politraumatizados en un encuentro que tuvieron con el Esmad de la Policía. Mientras tanto, los campesinos siguen esperando en Barbosa, y en otros puntos de concentración en el país, que el Gobierno les escuche y les cumpla sus peticiones: inversión social, una encuesta sobre la presencia de multinacionales en las regiones mineras, zonas de reserva campesina, un código minero alternativo que se identifique con la pequeña y la mediana minería, así como con la artesanal, y la garantía de los derechos humanos, que las comunidades sean respetadas, que se esclarezcan los casos de las ejecuciones extrajudiciales, el derecho a la protesta y las vías jurídicas para los líderes de las manifestaciones. Sin embargo, para Morales, el vocero general de los manifestantes, hasta el momento la voluntad del Gobierno ha sido negativa, porque por parte de las Fuerzas Militares ha habido estigmatización y señalamiento hacia los líderes de la protesta social y movimiento agrario.

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