Los banqueros NO chillan pero los clientes SI

¿Por qué mercado bancario en Colombia es tan caro?
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Los banqueros NO chillan pero los clientes SI
El miércoles 23 de octubre, el presidente Santos, durante un evento de entrega de créditos del Fondo Nacional del Ahorro, les pidió a los banqueros bajar las tasas de interés. ¿Cuál es la realidad del mercado bancario en Colombia y por qué es tan costoso?. Para dar contexto, es importante recordar que el FMI en mayo de 2013 dijo: “la alta rentabilidad de los bancos colombianos surge de un amplio margen de intermediación, que puede reflejar en parte la concentración del sistema. Esta, a su vez, puede restringir la competencia y la eficiencia.
A juicio del organismo multilateral, los análisis no estructurales basados en estimaciones del poder de mercado, señalan la presencia en Colombia de un grado de competencia monopolística”.
El margen de intermediación, es decir la diferencia entre las tasas de colocación y captación promedio en Colombia es 7,2%, en Argentina es del 4,6% y en Venezuela 4,4%. En el escenario internacional ocupamos el puesto 72 entre 130 países analizados por el Banco Mundial en este importante indicador de competitividad. En los últimos 10 años, según la Superintendencia Financiera, los Establecimientos Vigilados obtuvieron utilidades por $67,52 billones y los Fondos Administrados $114,69 billones, y en total el Sistema Financiero $182,21 billones o sea el equivalente al Presupuesto General de la Nación, que en 2013 se ubicó en $185,5 billones.
En cualquier sector de una economía de mercado, lo primero que se analiza es cómo se comporta la oferta y demanda. ¿Cómo es la oferta del mercado bancario?.
El valor actual de créditos vigentes, según la Superintendencia Financiera es aproximadamente $266,8 billones, con un flujo anual creciente de $20 billones. El crédito comercial y corporativo representa el 60% y 100 grandes empresas concentran la mitad de préstamos. Estos privilegiados clientes pagan en promedio 7,3% efectivo anual e incluso les dan periodos de gracia, aunque Interbolsa y los Nule los hayan estafado con miles de millones de pesos. Los créditos de consumo y tarjetas de crédito son el 25% y el costo es en promedio de 29% efectivo anual, más cuota de manejo y seguros que agregan otro 8% anualmente y es aquí donde se sumerge la clase media para adquirir electrodomésticos y otro tipo de bienes durables. El crédito hipotecario es el 8%, agricultura 4% y microcrédito 3%. En inversiones, los bancos destinan aproximadamente $77,8 billones de pesos a comprar Títulos del Tesoro Nacional TES, que le rentan en promedio 7,8% efectivo anual a cero riesgo.
Los tres primeros grupos bancarios concentran el 66% de crédito. El grupo bancario dominante con sus bancos, fondos de pensiones, fiducias, concesiones viales, corporaciones financieras e inversiones en la bolsa de valores, administra un stock total que traído a valor presente representa el 45% del PIB y 3,7 veces lo que tiene el Banco de la República en reservas internacionales; es decir, sólo le falta tener la capacidad de emitir moneda para controlar la oferta monetaria.
El negocio bancario en Colombia es redondo y trabaja con el dinero de los ahorradores, al manejar indicadores de solvencia (activos/pasivos) cercanos a 1, donde el 82% de los activos; es decir créditos comerciales, tarjetas de crédito, inversiones y otros productos es fondeado por los mismos clientes en cuentas de ahorro, comisiones, cuotas de manejo y cdts. Los pasivos son en promedio seis veces el patrimonio invertido y ganado por los banqueros con rentabilidad del patrimonio del 17% en promedio, siendo uno de los sectores más rentables de la economía colombiana, como se percibe en los reportes de crecimiento económico, donde el PIB financiero siempre crece más que el promedio general y ya representa el 19,7% del total.
Ahora miremos ¿cómo es la demanda de créditos de nuestro sector empresarial y productivo? Según el BID, el 51% de las empresas en Colombia son informales y generan el 60% de empleo. Según imputaciones de la encuesta de hogares del DANE, en Colombia existen cerca de 2 millones de microempresas y comparativamente con el informe Asobancaria de 2012, se reportaron 500 mil microempresas con crédito, es decir una cobertura del mercado del 25%, con lo cual existen cerca de 1,5 millones de empresas desatendidas, inmersas actualmente con agiotistas y gota a gota, por no tener garantías y perfil de riesgo mínimo, de esta manera los bancos prefieren invertir en TES o prestarle a las 100 grandes empresas multinacionales del país.
El costo que tienen que pagar los afortunados que acceden al microcrédito formal, depende del límite de usura de la Superfinanciera que equivale en términos reales al 67,65% efectivo anual, teniendo en cuenta la tasa de interés, estudio de crédito, seguros, comisiones y fondo de garantías. El 75% que no accede a crédito bancario paga en promedio 10% mensual con un agiotista; es decir 213,84% efectivo anual.
Por otra parte, los productos de la banca colombiana son obsoletos sin innovación, no son acordes a las necesidades de los pequeños empresarios, al no permitir garantías mobiliarias y amarrar todo a hipotecas sin abrir las opciones de garantías idóneas, con lo cual son rechazados por todos los bancos.
El jefe del estado no puede esperar que con un discurso los banqueros cederán en sus abusos, es con leyes y normas que impidan el oligopolio actual y con la exigencia de prestar un porcentaje de la cartera a la pequeña empresa y microempresa, limitando su excesiva intervención especulativa en el mercado de la deuda pública, que le quita $77,8 billones para préstamos productivos. El gobierno tiene como presionar y controlar los costos financieros a las empresas y los colombianos, teniendo en cuenta que $43,8 billones del presupuesto general de la nación y regiones están sin ejecutar; los cuales han generado ganancias aproximadas de $2,5 billones a los bancos entre enero y octubre, asumiendo que invirtieron la totalidad en TES, sin cumplir la función social y redistributiva del gasto público.
Presidente, urge legislación y regulación que de justicia a la relación entre los bancos y la pequeña empresa para que el canal del crédito fluya a la base empresarial, que representa el 60% del empleo y pueda crecer, sea más productiva, competitiva y generé más puestos de trabajo. Es necesario que el Banco de la Republica deje su torre de marfil en la avenida Jiménez con séptima y apoye la regulación y supervisión de los bancos, garantizando que el crédito llegue a su potencial productivo, ya que la Superintendencia Financiera parece más la vicepresidencia de riesgos de los grupos bancarios dominantes, al bloquear la entrada de nuevos actores y nuevos productos incluyentes, con un filtro y barrera de entrada muy grande, teniendo en cuenta que tenemos sólo 23 bancos, mientras en Estados Unidos existen aproximadamente 7.880 establecimientos de crédito. Este pequeño grupo de 23 banqueros privilegiados nunca quiebran en Colombia por las altas utilidades, cero riesgo, al no prestar a micro y pequeña empresa e invertir los ahorros del público en TES o prestar a multinacionales con morosidad mínima o garantías seguras. No olvidemos, que cuando quebraron en 1999 inventaron el 4×1000 para darles solvencia y liquidez y venderle más bancos a las holdings financieras dominantes.
MSc. Ernesto Bettín Jaraba
Economista Consultor
@ErnestoBettinJ
Imagen tomada de http://www.portafolio.co/sites/portafolio.co/files/imagecache/horizontal_articulo/SARMIENTO_0.jpg

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