IdentiGEN descubre quién es quien

Yeny Posada sería de gran ayuda para cualquier libretista de telenovela. Desde hace varios años trabaja como analista forense en el Laboratorio de Identificación Genética ―IdentiGEN―, de la Universidad de Antioquia. Ante sus ojos se han desentrañado telenovelescas historias.
 
Hace un tiempo una mujer y 3 hombres llegaron hasta el laboratorio. A los 4, recuerda Yeny, además de una evidente amistad los unía una incertidumbre: ¿quién era el padre de uno de los hijos de la mujer? Al final, el resultado los excluyó a los 3.
 
Hace poco una pareja se demostraba su amor y cariño en la sala de espera del laboratorio. Minutos después, ante el resultado, el hombre descubrió que el que pensaba era su hijo biológico, en realidad era hijo de otro hombre.
 
“Esos son los casos que más se presentan. Uno ve usuarios que lloran, que se molestan, que entran en una crisis y hasta se ponen agresivos”, explicó Yeny.
 
Y es que la prueba padre hijo es la que más solicitan en IdentiGEN, uno de los 2 laboratorios de identificación genética que existen en Antioquia. Éste, perteneciente a una institución pública como la Alma Máter, existe desde 1980 y atiende unos mil casos al año.
 
Este laboratorio, que cuenta con tecnología de punta para estos procesos y se rige por rigurosos protocolos, ofrece principalmente cuatro tipos de pruebas para humanos. Hasta allí llegan usuarios que están frente a algún proceso jurídico que exige demostrar la paternidad del implicado. En ese caso, por mandato de un juez, debe practicarse la prueba al padre, la madre y, por supuesto, al hijo.
¿Por qué se incluye la madre si es la paternidad la que se busca esclarecer? “Es muy sencillo. La mitad de información genética se hereda de la madre y la otra mitad del padre. Cuando identificamos la de la mamá, ya sabemos que la otra mitad necesariamente viene del papá. Por eso la prueba es mucho más confiable si tenemos la de la mamá”, explicó Yeny.
 
En otros casos la prueba se hace sin participación de la madre. Según cuenta Yeny, gran parte de los hombres que se realizan este tipo de pruebas vienen motivados por una corazonada: la posible infidelidad de la madre de su supuesto hijo. Si la prueba sale negativa, el padre tiene un indicio para que un juez, ahí sí, solicite una nueva prueba en la que se tome la muestra de la madre, como dispone la ley.
 
IdentiGEN también realiza pruebas de parentesco, es decir, cuando el padre está muerto. Para corroborar la paternidad o no, el laboratorio recurre a los familiares del fallecido. “Con esas personas miramos cuál era el perfil genético del muerto. Después de reconstruir el perfil genético miramos si podría ser el padre de quien está reclamando. Es más fácil si las muestras son de los presuntos abuelos, porque ellos tienen toda la información genética de su hijo”.

Comentarios

Entradas populares