Nos Espera un mundo devastado

Juan Jose Hoyos

A una semana del desastre provocado en Filipinas por el tifón Haiyan, la Organización Meteorológica Mundial advirtió que el cambio climático está llegando a un punto de no retorno: entre 1990 y 2012 hubo un aumento del 32 % en el efecto de calentamiento en el clima de la Tierra a causa de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases como el metano y el óxido nitroso.

La advertencia fue hecha durante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en Varsovia, donde delegados de 200 países buscan llegar a un acuerdo sobre la reducción de las emisiones que contaminan la atmósfera.

En la apertura de la reunión, Yeb Sano, representante de Filipinas, pidió a los delegados tomar una postura más audaz frente al calentamiento global y se declaró en huelga de hambre hasta que los países participantes hagan compromisos reales para reducir las emisiones de gases contaminantes.

La revelación sobre el efecto de calentamiento no fue la única noticia catastrófica de la cumbre. Michel Loreau, uno de los científicos más reconocidos del mundo en la rama de la ecología, dijo que estamos "al borde de una extinción masiva" de especies animales y vegetales como resultado de la superpoblación y el cambio climático. Según el científico francés, la actual pérdida de especies en la Tierra va a un ritmo 1.000 veces superior que en el pasado.

Loreau se mostró escéptico frente a las posibilidades de parar esa extinción en masa, sobre todo porque no ve que se produzca ningún cambio en los elementos clave que nos están llevando a ese desastre.

"Nuestra sociedad está basada casi exclusivamente en el crecimiento: producir más y consumir más", dijo. "Por supuesto, si se continúa creciendo por siempre, en algún momento alcanzaremos un límite, puesto que el planeta es finito, y yo creo, de hecho, que estamos cerca de ese punto, estamos rozando el límite de la manera en que podemos usar el planeta al servicio de este sistema. Por este motivo, el siglo XXI será crucial. En este siglo pasarán muchas cosas y tendremos que tomar cierto tipo de decisiones".

Según Loreau, la filosofía occidental es extraordinariamente dominante y está basada sobre todo en la separación entre el ser humano y la naturaleza, y en cómo dominarla. Por eso considera que es muy complicado cambiar esa mentalidad que está llevando a los habitantes del planeta, en una sola dirección y sin ningún control, hacia la destrucción de su hábitat.

Durante la Conferencia, varios delegados recordaron la tesis del científico James Hansen, quien considera que si la humanidad desea preservar un planeta similar a aquel en el que las civilizaciones se desarrollaron y al que la vida en la Tierra está adaptada, el CO2 debe reducirse desde las 389 partículas por millón actuales hasta un máximo de 350 partículas por millón. Antes de la revolución industrial, ese nivel de partículas era de 278 por millón.

En una carta dirigida a la Conferencia de la ONU, la organización ecologista 350 dijo que el tifón Haiyan debería ser una llamada de atención acerca del trágico potencial de un mundo devastado por el cambio climático. "Necesitamos acciones, no palabras", para reducir las emisiones de carbono y para proteger el futuro de la vida en la Tierra.

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