Así se roban las elecciones en Colombia (I)

 
Gustavo Bolivar
Las2Orillas.co
 
Comprando votos, pagando registradores, financiando campañas con dineros del narcotráfico o de contratistas corruptos, adulterando las actas electorales, adulterando resultados electrónicamente, amenazando electores, sobrepasando los topes de financiación, acomodando encuestas, obligando a funcionarios públicos a votar so pena de perder el puesto o, asesinando a candidatos que no representan a la clase política corrupta, las mafias del poder se las arreglan siempre para salir avantes en los distintos procesos electorales que los perpetúan en el poder. En dos entregas y retratando varias formas de fraude electoral, trataré de explicar por qué en Colombia no existe democracia.
CASO 1. PARTICULARÍSIMAMENTE: Transcurría el año de 1999, me encontraba adelantando una extensa investigación para escribir el libro Así se roban las elecciones en Colombia, que a la postre publiqué en 2002, cuando hallé en un estante del Archivo Nacional, una carta mohoseada y amarillenta, escrita por un campesino de Viotá, al General Rafael Uribe Uribe. En letra pegada y carente de ortografía el hombre le advertía al líder liberal que el alcalde de su pueblo, del Partido Conservador, estaba favoreciendo con los certificados electorales a sus copartidarios. (En esa época, 1896, solo podían sufragar las personas del género masculino, que supieran leer y escribir y los que, en su defecto, poseyeran un capital mínimo de $100.000). Relata el campesino que como la mayoría de las personas no tenía un capital tan considerable, tuvieron que demostrar sus conocimientos de lectura a un delegado de la alcaldía que ordenó hacer dos filas. Una de conservadores y una de liberales. A los conservadores los puso a leer palabras cortas como casa, sol, luna, mamá y papá y a los liberales palabras de difícil lectura y pronunciación como “particularísimamente” que fue la palabra que al remitente de la carta le tocó leer. Como no la leyó rápida y fluidamente le fue negado el certificado electoral. Ganó el Partido Conservador y, por trampas electorales como esta, que impedían su acceso al poder, los liberales se fueron a la guerra. Una guerra que duró 1.000 días.
CASO 2: EL VOTO INVISIBLE: Por la misma época, dos lustros antes, Rafael Núñez fue elegido para su segundo período con cinco votos contra cuatro. Lo raro es que en la época solo existían ocho departamentos en Colombia y cada delegado solo podía votar una vez.
CASO 3: EL CHOCORAZO: En 1970 sobre las nueve de la noche la Anapo, con su candidato Gustavo Rojas Pinilla, abuelo de Iván y Samuel Moreno, encabezaba los escrutinios durante las elecciones presidenciales frente al candidato conservador Misael Pastrana Borrero, padre de Andrés Pastrana Arango. De repente se fue la luz, la gente se inquietó, el presidente Carlos Lleras Restrepo, abuelo de Germán Vargas Lleras, decretó el toque de queda y, al día siguiente, Misael Pastrana, padre de Andrés Pastrana, fue proclamado Presidente de la República. Los movimientos que en esa entonces luchaban contra el Frente Nacional que montaron arbitrariamente los partidos Liberal y Conservador consideraron que no había garantías para acceder al poder por las vías democráticas y, algunos se alzaron en armas creando el grupo Movimiento 19 de abril, M-19.
Otro caso de chocorazo lo retrata en un libro la exmagistrada Adelina Covo. Dice que para las presidenciales de 1904, las actas de votación de La Guajira fueron manipuladas por el general Juanito Iguarán, quien las hizo firmar en blanco y las llenó con posterioridad y a su antojo a favor del general Rafael Reyes, quien a la postre resultó presidente. Las órdenes del traslado en blanco de las actas las impartió desde Bogotá, don Miguel Antonio Caro, presidente conservador.
CASO 4: MATAR AL QUE VA GANANDO. En Colombia han asesinado a seis candidatos presidenciales, cifra sin precedentes en ningún país del mundo. Lo curioso es que los seis representaban un peligro para el régimen de turno.
En 1948 cuando adelantaba una arrasadora campaña para la Presidencia de la República por el Partido Liberal, fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán, candidato que se perfilaba como el ganador de las elecciones. Nunca se supo quién contrató a Roa para asesinarlo pero se intuye que se trató de fuerzas de poder aterradas con la llegada a la Presidencia de un hijo del pueblo. Roa fue linchado por las masas enardecidas.
El 18 de agosto de 1989 fue asesinado Luis Carlos Galán. Se sabe ya que los autores intelectuales fueron políticos como Alberto Santofimio y narcotraficantes como Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha. Galán acababa de regresar al Partido Liberal luego de nueve años de disidencia. Y lo hizo sobre la base de escoger el candidato liberal, ya no en amañadas y manipuladas convenciones,  sino, a través del mecanismo de la consulta popular. Además de Galán, eran precandidatos al momento de su asesinato, Hernando Durán Dusán, Alberto Santofimio, Ernesto Samper y  Eduardo Mestre. Los generales Peláez Carmona director de la Dijín y Maza Márquez, director del DAS, arrestaron e inculparon por el magnicidio a Alberto Jubiz Hasbún quien permaneció cinco años preso hasta que pudo demostrar que la noche de los hechos estaba en un curso de cultivos hidropónicos.
El 11 de octubre de 1987 fue asesinado el candidato presidencial por la UP Jaime Pardo Leal y contrario a lo que se esperaba, este crimen no puso fin al genocidio de militantes de ese partido de izquierda sino todo lo contrario. Al crimen de Jaime Pardo le siguieron el de otros miles de copartidarios entre concejales, alcaldes y congresistas. No hay cifras oficiales exactas pero es un hecho que cayeron bajo las balas asesinas de paramilitares coaccionados por sectores de la política, entre 4.000 y 6.000 miembros de la UP.
El 22 de marzo de 1990, frente a su numerosa escolta en una sala de espera del aeropuerto Eldorado, las mismas fuerzas oscuras del narcoparamilitarismo asesinaron a Bernardo Jaramillo, otro candidato presidencial de la UP. A Jaramillo le disparó un niño de 15 años, Andrés Arturo Gutiérrez Maya, quien semanas después fue asesinado con su padre mientras gozaba de un permiso extramuros. Entusiasmaba el líder de izquierda con su campaña “Venga esa mano País”. Un mensaje de reconciliación que amenazaba a la clase política con una sorpresa en las urnas.
El 26 de abril de 1990, Gerardo Uribe Gutiérrez, otro niño de 15 años, pagado y entrenado por el Clan Castaño,  asesinó dentro de un avión en pleno vuelo, al líder del recién desmovilizado M-19, Carlos Pizarro. Apenas cometió el crimen, el niño sicario levantó las manos para entregarse pero los agentes del DAS, Alberto Romero y Jaime Ernesto Gómez Muñoz lo acribillaron aunque nadie sabe de dónde sacaron las armas que estaban prohibidas en pleno vuelo. Pizarro aparecía en las encuestas con un alto índice de popularidad.
El 2 de noviembre de 1995, fue asesinado el líder conservador Álvaro Gómez Hurtado quien se encontraba ejerciendo una cruda oposición al Gobierno de Ernesto Samper por el ingreso de millones de dólares a su campaña presidencial, provenientes del Cartel de Cali. Por el crimen de Gómez fue condenado Héctor Paúl Flórez Martínez, quien, como lo indican varias pruebas, se encontraba en el entierro de una vieja matrona, Purificación de Tobar, en Sincelejo (Sucre). Esa ciudad está a mil kilómetros de distancia del lugar del crimen. Carlos Alberto Lugo Álvarez,  el testigo que inculpó a Flórez dijo después que había declarado bajo amenazas de coronel Germán Osorio, exedecán de Ernesto Samper.
CASO 5: FINANCIACIÓN ILÍCITA.  Se sabe que muchas campañas en el país han sido pagadas con dineros de narcotraficantes, paramilitares y contratistas corruptos. Sin embargo, el caso más sonado es el del ingreso de millones de dólares a la campaña Samper Presidente. El caso que fue denunciado a través de casetes de audio por el candidato Andrés Pastrana y luego corroborado por Santiago Medina, tesorero de la campaña y por Fernando Botero Zea, jefe de debate de la misma, fue fallado a favor del presidente Samper por parte de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes. La Comisión Ciudadana de Seguimiento descubrió que los representantes que votaron a favor de la preclusión del proceso 8.000 fueron “curiosamente” beneficiados con cupos millonarios en el “Fondo de cofinanciación” que entregaba a los congresistas la potestad de postular proyectos. Una especie de auxilios parlamentarios disfrazados. Para citar un solo caso, en 1995 el departamento de Córdoba de donde es oriundo el investigador del presidente Samper, Heyne Mogollón,  recibió 1.017 millones de la época mientras que en 1996, fecha del juicio contra Samper el departamento recibió 2.380 millones, es decir, un incremento del 120%. Caso parecido al del representante Lázaro Calderón, miembro de la Comisión de Acusaciones, cuyo departamento, el Cesar,  obtuvo de los fondos 1.194 millones en 1995 y 3.362 millones en 1996, para un incremento del 218%.
Recientemente se empieza a descubrir la financiación de la empresa Saludcoop a varias campañas al Congreso y a la Presidencia y toda la vida han sido famosos los aportes de todos los grandes grupos económicos a las campañas presidenciales.
En la próxima entrega entraremos en materia electoral para mostrarles cuál es la mecánica del fraude. Trasteo de votantes, compra de votos, carrusel de tarjetones, homogenización del jurado, adulteración de actas electorales, muertos que votan, utilización de las cédulas de los abstencionistas, transcripción electrónica fraudulenta de las actas,  modificación de resultados mediante acceso al sistema de la Registraduría, encuestas amañadas, proselitismo armado y promesas incumplibles hacen parte del menú con el que les seguiré demostrando que en Colombia no existe democracia. Por eso resulta difícil que a corporaciones públicas, alcaldías gobernaciones y a la misma Presidencia de la República lleguen personas honestas.
 
Gustavo Bolívar Moreno

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