Cambio climático: evidencia y negación

27 de Diciembre de 2013

El dióxido de carbono presente en la atmósfera tiene la capacidad de atrapar parte del calor proveniente de actividades humanas como la deforestación y la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), lo que se conoce como el efecto invernadero. Dada la importancia de este gas, se ha logrado reconstruir su concentración en la atmósfera a lo largo de los últimos 400.000 años. Nunca estuvo por encima de las 300 partes por millón pero a partir de la Revolución Industrial el crecimiento ha sido tan acentuado que ya se acerca a las 400 partes por millón. Este aumento es el resultado de actividades humanas y se constituye en el mayor responsable del cambio climático.

Son varias las evidencias de cambio climático que pueden citarse: en términos globales, el nivel del mar aumentó aproximadamente 17 centímetros en el último siglo, pero la tasa de crecimiento en la última década es casi el doble de la correspondiente a dicha centuria; la temperatura de la Tierra ha venido creciendo desde 1880, al punto de que los 20 años más calientes ocurrieron a partir de 1981 y los 10 más calientes en los últimos 12 años; son enormes las pérdidas de hielo en Groenlandia, la Antártica y el Ártico, en tanto que viene disminuyendo la capa de hielo de los glaciares de los Alpes, el Himalaya y los Andes; y ciertos eventos climáticos extremos, como la abundante lluvia y las altas temperaturas, se están volviendo cada vez más frecuentes e intensos. (Ver http://climate.nasa.gov/evidence).

Nuestro país puede verse muy afectado por las consecuencias del cambio climático. Como los glaciares tropicales son fuente de agua, es importante señalar que ocho de ellos desaparecieron durante el siglo XX y que los restantes seis muestran tan alarmantes tasas de deshielo en años recientes que podrían desaparecer hacia 2020. Entre otros aspectos, el PNUD señala el aumento de enfermedades como la malaria y el dengue, erosión y desertificación, inundaciones y deslizamientos que ponen en riesgo viviendas, infraestructura y cultivos, aumento de la escorrentía en ciertas regiones y disminución de la misma en otras como la andina, pérdida de biodiversidad y recursos pesqueros relacionados con los corales afectados por la elevación del temperatura media del mar y peligro de zonas costeras debido a la elevación del nivel del mar. 

Aunque se estima que el 97% de los científicos expertos en el tema acepta la existencia de un cambio en el clima, se ha revelado que ciertas entidades han dedicado gran esfuerzo a desviar la discusión pública y a distorsionar entre las gentes la comprensión del cambio climático. En efecto, acaba de aparecer un valioso estudio del profesor Robert J. Brulle, de la Universidad de Drexel en Estados Unidos, en el cual se identifica un bien organizado movimiento contra el cambio climático apoyado por 118 entidades cuyo presupuesto conjunto se acerca a los mil millones de dólares. Esta suma proviene de grandes corporaciones que se benefician de la negación del cambio climático, como Exxon Mobil and Koch Enterprises, de entidades sin ánimo de lucro ligadas a tendencias muy conservadoras del país mencionado, de políticos republicanos y del llamado Tea Party. (Buscar texto completo del artículo en http://www.drexel.edu/).

Si observamos la inane conclusión de la última conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático reunida el pasado noviembre en Varsovia (“Se acuerda que todos los estados comenzarían a reducir emisiones tan pronto sea posible, pero preferiblemente hacia el primer trimestre de 2015”), podemos estar seguros de que continuará la emisión de gases de efecto invernadero, así como el mayor calentamiento y los cambios en todos los componentes del sistema climático. La acumulación de dióxido de carbono determinará en gran medida el aumento de la temperatura global, y la mayoría de los cambios climáticos persistirá durante muchos siglos, aun si se detuviesen hoy las emisiones.

ElMundo.com

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