La Colombia rural

ElMundo.com
Autor: Pedro Juan González Carvajal 
25 de Marzo de 2014

Colombia posee, entre sus múltiples fortalezas geoestratégicas, el estar ubicada en la Zona Tórrida, en el Trópico, y a la vez, ser atravesada por una cordillera, la de los Andes, que se trifurca en su territorio, posibilitando la existencia de todos los pisos térmicos posibles durante todo el año, debido a que no se tienen estaciones climáticas.


Lo anterior, palabra más, palabra menos, nos convierte potencialmente en una potencia en la producción permanente de alimentos, y en ser considerados en el ámbito mundial como una potencial despensa planetaria.


Sin embargo, entre el dicho y el hecho hay mucho trecho. Hasta el año 2010 Colombia era considerada por la FAO como despensa de la humanidad, pero en abril de 2010, el Director General de la FAO, Jacques Diouf, expresó que ya Colombia había dejado de ser tenida en cuenta como Despensa Planetaria, al haber tenido que comenzar a importar alimentos como avena, arveja, frijol, lentejas, arroz, maíz, cebada, garbanzo, soya y trigo entre otros (La República, abril de 2010).


En lo local, de acuerdo con un estudio del 2011 de la Universidad Nacional, se establecía que lo único que se producía en Antioquia de nuestra tradicional “Bandeja Paisa”, era el chicharrón, ya que el frijol y el arroz venían de Ecuador, el maíz para el arepa y la mazamorra venían de Estados Unidos, el plátano del Eje Cafetero, el huevo de Santander y el resto de Cundinamarca.


No sé si recuerda, amigo lector, que al principio del milenio, se enloquecieron las vacas en Europa, lo que se conoció como la “enfermedad de las vacas locas”, pero que simultáneamente se presentaron brotes de aftosa en Argentina y Brasil, sus proveedores alternativos, y que de manera imprevista, medio territorio colombiano fue declarado libre de aftosa. El escenario parecía una conjunción estelar de esas que suceden cada mil años. Todo estaba predispuesto para que Colombia pudiera acceder al mercado europeo, para compensar su problema interno y aprovechar la imposibilidad de Brasil y Argentina para proveer al Viejo continente con sus productos cárnicos. Sin embargo, Colombia no pudo exportar ni un solo kilo de carne, pues no se tenía ningún matadero certificado cumpliendo los requisitos internacionales. ¿Dónde estaba el Ministerio de Agricultura? ¡Dónde estaba el gremio privado correspondiente? ¿Dónde estaba la academia? Como siempre, pensando en sus problemas internos e intereses particulares y en ver como se le sacan subsidios de todo tipo a los gobiernos despabilados de turno ¡Imperdonable!


Adicional a nuestro problema histórico por resolver, con respecto a la propiedad y a la tenencia de la tierra, que aún hoy se discute, y que es un tema que en el presente, para vergüenza ante propios y extraños, produce gran cantidad de muertes aisladas y sistemáticas, y a pesar de que es un tema que ha debido ser superado hace 70 años, es nuestra falta de claridad con respecto a qué hacer con el agro, lo que no nos ha permitido ponerle un norte adecuado.


En el Brasil de Lula se tiene la respuesta, cuando el Jefe de Estado definió tres grandes objetivos nacionales a los cuales su gobierno les iba a dar prioridad: La autosuficiencia alimentaria, la autosuficiencia energética y la explotación sostenible de sus enormes recursos mineros.


Ojalá la campaña electoral por la Presidencia que entra en su recta final, nos permita conocer propuestas y estrategias serias, viables y sostenibles para saldar la enorme deuda histórica, política y social que hoy se tiene con el campo colombiano y con nuestros compatriotas campesinos.


Pero además, que la Sociedad de Agricultores de Colombia, Fedegan y nuestros ilustres gremios sectoriales, entre los cuales se destacan Fenalce, Fedearroz, Fderacafé, Asohofrucol, Fedepapa, se echen verdaderamente el campo a sus espaldas y muestren por fin, resultados concretos y sostenibles, con generosidad, poniendo por encima los intereses de Colombia y no sus intereses parroquiales ¡Así sea!


Recordemos a W. Lippman cuando sentencia: “Cuando todos piensan de manera similar, nadie piensa mucho.

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