¿ELEFANTE BLANCO?


Un show de nado sincronizado oficializó la puesta en funcionamiento del “Centro Acuático y Recreativo” del municipio de San Andrés de Cuerquia el pasado 6 de abril de 2014. Después de ese evento, volví a preguntarme ¿Es pertinente un espacio de ése tipo para nuestro Municipio?
Cuando en el 2006 escuché hablar de la posibilidad de construir un Centro Acuático, o zona húmeda - como se le llamaba en ése momento -, me pregunté quién en su sano juicio, iría a meterse a una piscina en medio del clima de este Municipio, aclarando que los años 2005 y 2006, los tengo en la memoria como tiempos de lluvia infinita en este Cuerquia, que tal vez por estar rodeado de montañas, es un territorio de climas extremos: cuando amanece haciendo frío y la neblina sube escondiendo las montañas, no tenemos nada que envidiarle a Bogotá, pero hay tiempos también en que las montañas amanecen verdes y luminosas y el cielo azul y limpio y entonces se prepara uno para soportar un calor costanero, de ese que es capaz de calentar hasta el viento que tanto gusta de volar de cuando en cuando, las tejas de los techos mal terminados.
Fue durante la Administración Municipal 2004-2007, encabezada por el señor Javier Penagos Arias, que el Concejo aprobó la destinación de recursos para adelantar la construcción de la primera etapa del “Centro Acuático y Recreativo” del Municipio de San Andrés de Cuerquia, obras que fueron contratadas con la extinta empresa “A.I.U Ltda” de los ingenieros Wilfer Alexio Lopera y César Augusto Osorio Obando; la inversión: cuatrocientos ocho millones de pesos ($408.000.000) al término de los cuales no quedó más que una piscina a medio terminar, a la que era imposible poner en funcionamiento porque no contaba con las máquinas necesarias para poder tratar el agua o vestidores para que los usuarios se cambiaran. Durante la administración de Eduar Pino, se gestionaron y se prometieron de parte del entonces Gobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos y del Director de Indeportes Antioquia, Julio Roberto Gómez Gaitán, unos recursos que nunca llegaron, así que por más de cuatro años, el famoso “Centro Acuático” no fue más que un pozo de agua muy costoso para criar zancudos. Solo hasta 2014, es decir, 7 años después de iniciada su construcción, el Centro Acuático entró en funcionamiento, tras una inversión adicional de ciento sesenta millones de pesos ($160.000.000) y pues bueno, lo cierto es que yo estaba equivocado, porque siempre hay gente que aún en su sano juicio, disfruta el tema de meterse en aguas frías a chapucear un rato, acostumbrados claro, a las aguas de La Chorrera, que no tienen tiempo de calentarse ni un poquito en su vertiginosa bajada desde tierras cercanas casi al páramo. No obstante los bañistas no son tantos, o al menos todos los que uno esperaría, aunque por ahora, y de acuerdo con los anuncios del Gobierno Nacional que ha confirmado el inicio del fenómeno de El Niño, disfrutaremos – o padeceremos - días de cielo azul y sol incesante, propicios para que la gente haga un uso constante del Centro Acuático Municipal.
Por otro lado va el tema de los costos: mantener una piscina no es cosa fácil ni barata. Las normas actuales en Colombia (Ley 1209 de 2008 y Decreto Nacional 2171 de 2009) obligan entre otras tantas cosas a que cada piscina en servicio público, cuente por lo menos con:
a) Un salvavidas con curso de primeros auxilios,
b) detectores de inmersión o alarmas de agua,
c) Debe prohibirse el acceso de menores de 12 años si no cuentan con el acompañamiento de un adulto,
d) Presencia constante de al menos dos (2) flotadores circulares en la piscina,
Además claro, se deben cumplir los requisitos en cuanto a calidad y tratamiento del agua utilizada para lo cual es necesario utilizar químicos y queda pendiente el valor del consumo de energía. No sé exactamente cuánto podrá costar el mantenimiento de la piscina actualmente, pero sí puedo afirmar sin lugar a equivocarme que son mayores los gastos a los ingresos que genera.
Ésa por supuesto, es una visión “economicista” del asunto: pura rentabilidad económica. En su momento también me cuestioné la decisión de invertirle más recursos a una obra que a futuro no sería rentable, pero en todo caso, terminé decantándome por la idea de que es preferible – casi siempre – terminar lo que se empieza, y en este caso particular, era mejor invertir 160 millones para salvar los 400 ya ejecutados. La otra visión, a la que creo debemos apelar ahora que el Centro Acuático está construido y en funcionamiento, es a que el Estado no siempre puede, ni debe, vivir solo del factor económico, es decir, no todas las inversiones que realiza el Estado deben evaluarse únicamente desde un factor de rentabilidad económica. A veces también, hay que evaluar la rentabilidad social, que no es más que la posibilidad de tener nuevos espacios que les permitan a las personas desarrollar actividades alternativas a las cotidianas.
En ese caso particular, la tarea entonces sería trabajar para lograr la apropiación de un espacio que nos ha costado a los Sanandresanos cerca de seiscientos millones de pesos ($600.000.000) o sea, algo así como $83.000 por habitante. Es necesario por tanto, que se promueva la natación entre los niños y jóvenes, como alternativa o complemento, a la práctica de otras actividades físicas más frecuentes como el fútbol o el microfútbol; la Institución Educativa urbana debería comprometerse así mismo, a hacer uso del Centro Acuático y pensar, por qué no, en que en algunos años podamos tener jóvenes enamorados de la natación, que la practiquen como alternativa de vida y en forma competitiva. El Centro Acuático es una realidad, del compromiso de todos depende que no sea un elefante blanco. Mejor, que sea un elefante azul.

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