En Hidroituango crece un gigante de pura roca


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Con poco menos del material que sirvió para sumergir el pueblo de El Peñol bajo la represa de Guatapé, la presa de Hidroituango apenas pasa de la octava parte de su volumen total previsto en los diseños. Y bajo tierra ya se han excavado cavernas en la roca con la altura equivalente de un edificio de 20 pisos. De ese tamaño es el gigante que allí crece a lo largo de un kilómetro del lecho del Cauca.


                         

El río San Andrés, que corre por un cañón escarpado hasta desembocar poco antes del sitio en que se construye la presa, es por estos días apenas un arroyo que se abre paso en meandros entre un amplio lecho de piedras y polvo. Cuando el proyecto esté en capacidad de generar energía, parte de ese corredor que es el paisaje desde el corregimiento El Valle, de Toledo, quedará integrado a la represa que a lo largo del Cauca se extenderá 79 kilómetros aguas arriba hasta inundar tierras que por jurisdicción corresponden a Santa Fe de Antioquia.
El principal río de los que corren en Antioquia, por esta época se acerca también a sus niveles más bajos en la historia reciente. Aún así cuando pasa por los túneles que lo internan un kilómetro por la cordillera central, paralelo al tramo en que se construye la hidroeléctrica, lleva 550 metros cúbicos de agua cada segundo.
En el sitio más profundo, ese lecho rocoso hoy expuesto en el que se concentran los trabajos quedará bajo 200 metros de agua. Serán 2.720 millones de metros cúbicos de agua, algo como el consumo de 17 millones de hogares en la ciudad por un año, o a llenar 900.000 veces una piscina olímpica. De ese tamaño es el gigante.
Toda una vida laboral
El ingeniero Julio Zuluaga Usme, adscrito a la unidad Proyectos de Expansión de EPM, es uno de los profesionales más experimentados en este campo para la empresa. La lista de proyectos en los que ha trabajado es larga en 34 años de servicio para la entidad. En Río Grande II, Porce II y III, las desviaciones de los ríos Nechí, Pajarito y Dolores, Guadalupe IV, Playas, el parque eólico en La Guajira y Bonyic en Panamá, se ha puesto a prueba como profesional.
Con una rama delgada que encuentra a mano traza un esquema, en la arena que dejan los vehículos que se movilizan sin pausa por las obras Hidorituango. En su dibujo de un trapecio en el suelo dicta una sencilla lección de ingeniería para quienes no son ingenieros, poniendo los conceptos en su punto más básico.
La presa, será una pirámide que se levante 225 metros sobre el nivel del río, con 800 metros de base, formada por 20 millones de metros cúbicos de material, en su mayoría rocas extraídas de la misma zona y una pared en el centro, en tierra compactada, el núcleo, que servirá para que la estructura sea impermeable. La cresta con un ancho de 18 o 20 metros en la parte superior, servirá de puente sobre el Cauca uniendo las cordilleras Occidental y Central a través de una vía de 550 metros cuando el puente Pescadero quede sumergido.
Para 1982, mucho antes de que algún inversionista con la capacidad para ejecutar Hidroituango decidiera apostar por una obra de las proporciones descritas por el ingeniero José Tejada Sáenz en sus estudios sobre el potencial hidroeléctrico del Cauca Medio, Zuluaga ya soportaba viajes de tres jornadas para llegar a la zona donde hoy se construye la presa, para hacer las primeras perforaciones de estudio.
“En carro se demoraba un día entero en llegar hasta el corregimiento El Valle, por una carretera mala. Allá amanecíamos mientras conseguíamos un arriero que nos acompañara y bestias”, recuerda.
La travesía servía para llegar a la finca Capitán, encima donde hoy se excava el vertedero, un canal en la ladera, junto a la presa para evacuar el agua cuando sea necesario para evitar que el nivel sobrepase la presa en una creciente.
“Eran tres días para entrar desde Medellín y tres para salir. Para trabajar cuatro días, uno se demoraba dos semanas”, anota.
Este proyecto casi al inicio de su vida laboral, cuando solo llevaba tres años de profesional dedicados en su mayoría a perforar zonas pantanosas en busca de cobre, será también el final de su carrera.
Del vertedero, que es ya una terraza abierta en lo alto de la montaña, cuenta que tendrá una capacidad de evacuar un caudal hasta 23 veces el promedio del Cauca cuando sea necesario para evitar una catástrofe si se llegara a desbordar la represa. La cifra la indican las estadísticas y estudios de hidrología como el valor estimado para la mayor creciente que pueda presentarse en 10.000 años.
Para desastres tiene muchos ejemplos: “Está la presa Vajont en Italia, donde con la creciente murieron más de 2.000 pastores con sus rebaños y los ingenieros fueron a dar a la cárcel en 1965”. Así mismo enumera las fallas en las presas de Puentes, en España; San Ildefonso, en Bolivia, y la de Teton, en Estados Unidos.
Obras bajo tierra
Por un túnel vial de 950 metros de longitud en el costado de la cordillera central se llega a las galerías, 400 metros bajo tierra, donde se generarán 2.400 megavatios de energía a través de ocho turbinas, con la fuerza del agua antes de ser devuelta al río.
Un total de 100 hombres trabajan allí dentro por cada turno, las 24 horas, para dar forma a las cavernas de casa de máquinas, transformadores y almenaras.
En un extremo de la casa de máquinas, de 240 metros de largo y 23 metros de ancho, la galería ya alcanzó los 49 metros del altura. En una caverna contigua se alojarán 25 transformadores, tres por cada turbina y uno de repuesto. El espacio, un corredor de 19 metros de altura y 16 de ancho, ya está listo para comenzar a aplicar concreto.
Las excavaciones las completan dos almenaras, galerías idénticas de 100 metros de longitud por 50 metros de altura y 10 de ancho, que recibirán cada una el agua de cuatro turbinas, que debe aquietarse antes de seguir su curso en el río.
Un año a toda máquina 
 
 
Hidroituango no descansa. Siguiendo las rutas trazadas por el área de las obras, circula un tráfico de volquetas que cargan toneladas de roca, excavadoras que definen las superficies con su acción repetida, grandes camiones transportadores de cemento, buses y camionetas que movilizan el personal.
Cuando la luz del sol ya no llena el cañón del Cauca en que se concentran las labores, se encienden grandes reflectores y sigue el movimiento, con un orden que no se aprecia en la ciudad, ascendiendo en zig zag por la presa, conservando una línea y evitando obstruir los espacios donde operan otras máquinas.
Otra labor distante del ruido, se cumple en las áreas administrativas.
De un máximo calculado en el orden de 7.000 empleos directos, en las obras hoy laboran 6.251 personas, de las cuales 2.094 son de la región.
En 2018 debe entrar la primera unidad de generación para cumplir el compromiso con la Comisión de Regulación de Energía y Gas , y a partir de allí, hasta 2021 comenzarán a operar una por una las demás.
A tres años del primer plazo definido, el vicepresidente de Proyectos de Generación de Energía de EPM, Luis Javier Vélez, espera que durante el año se superen los ocho millones de metros cúbicos en la presa, las excavaciones acumuladas para el vertedero deben alcanzar los 12 millones de metros cúbicos, de un total de 13 millones que se requieren. Así mismo, está previsto terminar de excavar la caverna de máquinas y comenzará el desarrollo en concreto.
También se planea abrir paso definitivo por la carretera entre el proyecto y Puerto Valdivia, de 38 kilómetros, la vía por la que entrarán los equipos cuando sea preciso comenzar el montaje. Así de grande es el gigante que crece en Hidroituango.

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