En Peque piden que siga la telemedicina


Para que un especialista monitoreara el corazón de Luz Ángela Salas, para mejorar su tratamiento médico, ella tendría que viajar de Peque hasta Medellín. Necesitaría al menos dos días, un viaje de seis horas de ida e igual de regreso y el tiempo que requiera el examen; y en costos habría que partir de que cada pasaje cuesta 30.000 pesos a los que se suman hospedaje y alimentación y ojalá los mismos costos para alguien que la acompañe.

Mediante telemedicina, un programa que estuvo vigente mientras lo permitieron los 55 millones de pesos del plan de Inversión Social Adicional de Hidroituango que se inyectaron para esta iniciativa en el Hospital San Francisco de Peque, ella pudo acceder al estudio cardiaco con un especialista en Medellín sin tener que desplazarse más que unas cuadras desde su casa hasta el centro asistencial.

“Me pareció un recurso muy bueno. Yo me preocupo si me toca viajar a Medellín, porque me mareo y me tocaría irme sola por los gastos”, sostuvo Luz Ángela, para quien la continuidad del programa es muy importante para los pacientes que como ella necesitan de un seguimiento periódico a su estado de salud.

Y la que para ella, que vive en el casco urbano, es una situación difícil, se vuelve todavía más compleja para los pobladores de cualquiera de las 35 centros poblados en su territorio que no cuentan con carretera, algunos de ellos distantes hasta nueve horas a lomo de mula desde el pueblo.
 
Para estar más cerca

La gerente del Hospital San Francisco de Peque, Lina María Cataño Flórez, admite que sin duda, el acceso para las comunidades a los servicios de salud es un problema que requiere el diseño de estrategias innovadoras.

Además del programa de telemedicina —consultas con especialistas a través de internet con el apoyo del personal local—, que está suspendido por falta de recursos, se ha implementado la iniciativa denominada Atención Primaria en Salud, en la cual un equipo médico recorre las veredas asistiendo a la población más alejada, que por ahora llega a 900 familias, con una inversión inicial de 246 millones de pesos.

La primera fase del programa finalizó el 31 de diciembre de 2014. Continuarlo cuesta 10 millones de pesos por trimestre, unos recursos que la gerente del Hospital busca en la Dirección Seccional de Salud del departamento. Xiomara Restrepo, enfermera que hace parte del equipo que visita las comunidades más alejadas, cuenta que con ella van a las veredas un sociólogo, cuatro auxiliares de enfermería y una administrativa, que cumplen una programación para acompañar durante varios días a las comunidades y llevar, familia por familia, educación en temas preventivos y de salud, diagnóstico de las condiciones sanitarias y canalizar los casos que requieren atención médica prioritaria o incluso la intervención de autoridades municipales en diversos temas.
 
ElColombiano

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