¡Alerta Antioquia!

Se acaban los recursos, se adelgaza Ecopetrol, se encarece el dólar, disminuyen las exportaciones, baja el precio del café, la producción de petróleo se reduce, baja la producción industrial, hasta se acaban los recursos para la mermelada, es decir, se destapó lo que se sabía que llegaría.

Las Autopistas de la Montaña, que dejó planeadas el presidente Uribe y algunas de ellas se adjudicaron en este gobierno, no empiezan. No se ha cargado una palada de tierra, no se ha movido maquinaria, no se ha hecho nada y la plata se acabó.

No hay recursos para iniciarlas y mucho menos se ha pensado en la adjudicación de la más importante, la tan anhelada y necesaria Carretera al Mar.

Mientras tanto se construyen dobles calzadas en todo el país. De Bogotá al Llano. De Bogotá a Girardot y de allí al Tolima. De Bogotá a Puerto Salgar y de allí a la costa Atlántica por la Ruta del Sol. De Bogotá al viejo Caldas por el túnel de La Línea, aunque inconcluso y con infinidad de problemas. Es decir, de Bogotá a todas las capitales menos a Medellín, llega hasta Puerto Triunfo y se toma una carreterita hasta Marinilla. La unión de las dos ciudades más importantes del país no le interesa al centralismo porque es en Antioquia.

No hay recursos y, mientras tanto, hacen una reforma tributaria para quitarles dinero a las Empresas Públicas de Medellín.

Volvamos a las carreteras. Se construyó el túnel Fernando Gómez Martínez y la conexión vial Guillermo Gaviria Correa con aportes del departamento de Antioquia y del municipio de Medellín, porque de otra manera no se hacen obras en esta región, en estas obras bastante hicimos desde la Gobernación y desde el Ministerio de Transportes. En la Gobernación hicimos también la carretera Bolombolo–Santa Fe de Antioquia, todo con centro en esta última ciudad donde convergen las vías para el desarrollo de zona tan importante.

A principios del primer período de este gobierno se nombró un gerente, excelente por cierto, para adelantar las obras de las Autopistas de la Prosperidad. Llegaron hasta la adjudicación de algunas y, ya salido, no se ve la ejecución por ninguna parte. La principal, la más necesaria, la que abaratará costos de transporte de toda la región occidental de Colombia a puerto sobre el Caribe, se dejó para lo último y ni adjudicación ni dinero ni voluntad para hacerla. A pesar de que la región ha ofrecido recursos para la ejecución de estas autopistas nada se hace.

Es de resaltar que Antioquia y Medellín son el único departamento y municipio que han aportado para las obras nacionales en su territorio. Ni Bogotá para las dobles calzadas a Tunja y Sogamoso, ni la de Girardot ni la de la Costa Caribe ni la del Llano ni para el túnel en el boquerón saliendo de la capital. En esta Antioquia golpeada tenemos que aportar para que se nos haga algo y, además, nos quitan dineros de nuestras empresas hechas exclusivamente con nuestros propios recursos.

¡Antioquia, hay que despertar!. 
 
Juan Gomez Martinez
elcolombiano.com

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