Colombia se descuaderna

elmundo.com
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
8 de Marzo de 2015 


Nuestro país se descuaderna a ojos vistas. Los únicos que no son capaces de verlo, o si lo hacen, se hacen los tontos, son el gobierno y su séquito de políticos, “académicos” y medios a su servicio, gracias a la mermelada que el primero es experto en repartir para ganar adhesiones.

Mientras el precio del petróleo pierde casi un 50% desde el año anterior y los ingresos de la nación se resienten ostensiblemente por ese hecho, en el más claro síntoma de la enfermedad holandesa de la que tanto presumía saber manejar el presidente Santos. Este anunció que la reducción del ingreso fiscal será de 4.000 millones de dólares, que será cubierto con la reforma tributaria aprobada, bien nociva por lo demás para la clase media; con más crédito, endeudando en dólares caros al país; y con mayor déficit. La situación de apremio es tal, que el gobierno “aplazó” la ejecución de 6 billones de pesos del presupuesto de este año, de los cuales, léase bien, 4.8 billones son para inversión: adiós los pocos programas sociales que tiene esta administración.

Pero todo mundo sabe que esto será un paño de agua tibia, y que ya se está cocinando una nueva reforma tributaria, esta vez, “estructural”, que apunta a aumentar el IVA y gravar las pensiones -en un gobierno que dice defender a los pobres, para recaudar 12.5 billones de pesos


A la par que el precio del crudo se desplomaba, las exportaciones del país en enero cayeron nada menos que el 40.2% con respecto al mismo mes del año pasado, pero ya en diciembre del 2014 habían disminuido el 28.5% frente a las del mismo mes en 2013, y el país había acumulado un retroceso del 6.8% anual, el año pasado. ¿Enfermedad holandesa? Quien dijo.

La inflación de febrero fue del 1.15, aunque estaba proyectada al 0.64%. La inflación acumulada este año es del 1.80%, lo que podría llevar al llamado impuesto de los pobres, por primera vez en muchos años, a un dígito muy alto, e incluso, a dos dígitos.

Como se ve, es grave el estado económico del país. La estrategia gubernamental es ocultarlo con una avalancha de noticias sobre las conversaciones en La Habana, para que la crisis pase de agache. Distraer, ocultar y desviar la atención es la estrategia. Al mejor etilo de Maduro.


Pero no hablemos sólo de la economía. Miremos la moralidad pública y el ejercicio de la política. La Fiscalía General de la Nación le debe una explicación al país. Allí se compró un avión de 10 millones de dólares, como quien dice, más de 25.400 millones de pesos -en esta época que se supone de apretón para el Estado- con el pequeño inconveniente de que sólo puede aterrizar en 6 pistas del país, según denunció el senador Everth Bustamante, del Centro Democrático. Y eso que este organismo le hizo una acusación penal a la excontralora por un contrato de arrendamiento.

Y vean en lo que van los movimientos sociales. Los indígenas del Cauca están usando armas artesanales potencialmente letales, como lanzacohetes o bombas papa con metralla, en enfrentamientos con el Esmad, para mantener una invasión a una finca. Por más que los indígenas tengan sus propios sistemas judiciales y ciertos niveles de autonomía, nada los autoriza para usar este tipo de armas. En realidad, ninguna. Nadie en el país puede valerse de su condición, en ese caso, de minoría étnica, para reclamar lo que consideran sus derechos, por medios violentos. De eso se trata la aclimatación de la paz. ¿O no?


Crecen los campos de coca en zonas controladas por las Farc. “En los 11 municipios del Catatumbo, desde hace cerca de dos años ni la Fuerza Pública ni los Grupos Móviles de Erradicación han podido arrancar matas de coca ni fumigar” http://www.eltiempo.com/politica/justicia/produccion-de-coca-en-norte-de-santander/15213178). Y lo mismo ocurre en Nariño y Putumayo, entre otros departamentos. Las Farc tratando de lavar su dinero. Y el gobierno diciéndoles que sí.


Quise dejar para el final la famosa marcha de la paz propuesta por el político Antanas Mockus. Resulta que, como era de esperarse, el señor presidente la apoyó. Apenas lógico. Es el producto contratado cuyo objetivo era proponer precisamente una marcha para la paz. El señor Mockus no pudo desmentir las denuncias que se hicieron sobre ese contrato hace pocos días. Y no es que sea ilícito o ilegítimo convocar a una marcha por la paz, ni más faltaba. Lo espurio es que el asunto sea el resultado de un contrato del gobierno, pero se trate de hacer pasar por una iniciativa de una persona intachable, que no tiene relación con el patrocinador. ¡Qué vergüenza!

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