Baloto vs. chance: ¿Cuál premia más?



En un mercado, el de las apuestas, que pesa el 1,5 por ciento del total de la economía del país, compartido con las loterías y otros juegos menores, el dominio es del Baloto y el chance.

Estas dos maneras de buscar la suerte constituyen una competencia entre premios enormes y una probabilidad más realista de ganar, y así pulsean por el dominio y la conquista de nuevos apostadores.

Si bien el chance, que existe desde los años 60, puede lucir como más tradicional, el Baloto también ha logrado un lugar junto a los bienes de primera necesidad, tras 14 años de presencia en el país.

En la competencia por ganar seguidores se igualan, pues los adeptos a las apuestas se motivan si observan que hay ganadores.

Precisamente en los últimos días, la suerte ha estado del lado de las empresas que operan estos juegos, porque el chance, que se maneja en los puntos Paga Todo, donde se entregan premios diarios por 500 millones de pesos, según Gelsa, grupo empresarial de apuestas, tuvo un día de marzo en el que repartió más de 2.000 millones de pesos en solo 24 horas.

El Baloto no se quedó atrás. Aunque cae con menor frecuencia, cuando premia lo hace con un volumen de dinero que convierte la ganancia en un elemento provocador para sumar apostadores. En abril, por ejemplo, hizo que un colombiano se volviera millonario, al entregar la suma de 10.000 millones de pesos.

Y hace cuatro días, en Ubaté (Cundinamarca), volvió a caer, con un premio de 5.500 millones de pesos.

Más allá de lo anecdótico, ¿quién premia más? Según Feceazar, gremio de empresarios de juegos de azar, “el juego del chance tiene en sus dos principales modalidades una frecuencia de ganancia de 1 en 1.000 para la apuesta de tres cifras, y de 1 en 10.000 para la de cuatro cifras”.

Entre tanto, la probabilidad de ganancia del Baloto, técnicamente, es de 1 ganador entre 8’145.000, según explica Feceazar.

Otra de las características que permiten poner en la balanza a los dos juegos es la cantidad de sorteos. El Baloto se sortea dos veces a la semana, mientras que el chance, que juega con las loterías, es diario. El primero cuesta más: 5.500 pesos por una boleta con la que tendrá una oportunidad de pegarle a los 6 números, o 7.500 pesos para tener una segunda opción, con los mismos números, si le juega también a la Revancha, la hija del Baloto.

Tales condiciones determinan los apostadores, pues quienes tienen algo más de dinero disponible le apuntan a ganar premios más voluminosos de un solo golpe, aunque tengan que insistir más en acertar; mientras que las personas de menores recursos le apuntan a premios más pequeños, pero más rápidos. Es así que, según un estudio contratado por la Federación de Departamentos, el chance es escogido, en un 58 por ciento, por apostadores de estratos 1 y 2. El Baloto lo compran principalmente en estrato tres (30 por ciento) y en menores porcentajes en estratos del 4 al 6, que son menos adeptos a los juegos de suerte.

Sin duda, el Baloto y el chance tienen ‘armas’ distintas. De acuerdo con una investigación de ConTrato Humano S.A.S. solicitada por Feceazar, en un 94 por ciento los premios del chance son menos de 500.000 pesos, pero cae más seguido.

Un 4,6 por ciento de los afortunados se llevan entre 500.000 y 1’300.000 pesos, mientras que el 0,3 por ciento gana entre 5 y 10 millones de pesos, y el 0,1 por ciento, más de 10 millones.

Pero, “en 2014, el juego de apuestas permanentes chance pagó premios por cerca de 800.000 millones de pesos en todo el país. Además, la redistribución de ganadores es de alta densidad en relación con otras apuestas que concentran más a los ganadores”, señala el gremio.

Por el lado del Baloto, según cifras de Gtech, operador comercial de juego, en 2014 tuvo 11 caídas, superiores a 5.000 millones cada una, por lo que entregó en el año 170.400 millones de pesos en premios y, a lo largo de su trayectoria, ha repartido 1,42 billones de pesos entre 74 personas (incluye Baloto más Revancha).

Es así como la balanza se compensa. Todo depende de lo que cada uno elija: mucho pero despacio, o poco con mayores opciones.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios
ElTIempo

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