“Profe Osorio, Nacional es su casa”

El abrazo que una niña de Salgar le pidió en la víspera durante su visita a esa población afligida por la tragedia, el gesto espontáneo de un chico que corrió desde la tribuna y lo alcanzó para decirle, “Profe, que Dios lo bendiga”, y la sentida despedida que le dieron este jueves cerca de 7.000 hinchas en el Atanasio Girardot, tocaron el corazón del técnico Juan Carlos Osorio que respondió con gratitud y lágrimas. Así fue el adiós al hombre que con sapiencia y calidad humana se hizo ídolo verdolaga.



“Profe Osorio/anote en su libreta/Nacional es su casa/las puertas siempre abiertas”, le cantaron una y otra vez los sureños al estratega que en tres años les brindó seis títulos y llevó al equipo de nuevo al reconocimiento internacional. Como recuerdo y después de leerle una sentida carta, le entregaron un cuadro grande con fotografías que dan cuenta de su paso por el Rey de Copas.

Como las grandes faenas que le tocó enfrentar en el banco verde, “esta resultó más difícil de lo que pensaba”, confesó el estratega que este fin de semana se irá a dirigir al Sao Paulo, de Brasil, en la meca del balompié mundial. Un honor que asume con responsabilidad, pues como dijo en el encuentro con los periodistas, va a representar al país, a seguir forjando su carrera como entrenador para acercarse más al sueño que seguirá buscando: ser el seleccionador de Colombia.

Despedida con la prensa

La cita estaba pactada para las 9:00 a.m. pero comenzó una hora más tarde. Luego de escuchar los elogios y el reconocimiento que le hizo el presidente Juan Carlos de la Cuesta, Osorio tomó aire y empezó a hablar con dificultad. Un taco en la garganta impedía su característica elocuencia.

Previo a ese momento los asistentes había visto un video de la visita del club a Salgar y en medio de la oscuridad, el timonel risaldense había tenido que sacar el pañuelo para limpiar sus lágrimas.

Primero se disculpó por la espera, pero quería que su familia (la esposa Juliet y los hijos Sergio y Juan Sebastián) fueran testigos de ese momento tan importante en su vida.

Y ofreció disculpas a quienes, sin querer, algún día ofendió. Agradeció a dirigentes, asistentes, cancheros, jugadores, hinchas, técnicos rivales e inclusive a los detractoras porque con sus críticas lo hicieron crecer como persona y como profesional.

Dijo que nunca puso a Sao Paulo ni a otro club por encima de Nacional y de hecho tenía previsto seguir con los verdes hasta donde más pudiera en la Liga Águila-1. Así se lo había manifestado a los dirigentes brasileños, aunque peligrara el contrato. Lo juró frente a sus jugadores antes del juego contra Cali.

Sin embargo, tras la eliminación, decidió dar ese paso grande y con las dos manos recibió la oportunidad que muy pocos técnicos tienen.

Relató que de todos los títulos el que más disfrutó fue el tercero de Liga, “porque el primero era difícil, el segundo mucho más y el tercero casi imposible por ser consecutivo”.

Al valorar su aporte deportivo y económico tras consolidar a varios futbolistas que ya están en el exterior, reconoció que faltó el título internacional para las vitrinas del club. Pero como lo reiteró frente a los hinchas, quizás algún día regrese para buscarlo.

Ahora se va tratar de seducir con sus estilo a los jugares, dirigentes e hinchas de Sao Paulo. Irá con dos de sus asistentes, siempre y cuando Nacional no los necesite. Por el momento no ha recomendado futbolistas criollos. Lo que sí les dijo a sus jefes es que Reinaldo Rueda es la persona ideal para relevarlo en el cargo.

“Más que feliz, me voy tranquilo... El tiempo divino no es el de nosotros”, señaló al justificar que es hora de emprender un nuevo reto. Aplaudido por los periodistas y con una despedida jamás hecha a un técnico, Osorio dijo adiós a una institución y a una fanaticada que “jamás lo olvidará”, como le recordaron esas gargantas en el predio que triunfó.
EC.com

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