Se necesita ambicioso plan para vías rurales en Antioquia

El desarrollo vial sirve a dos propósitos fundamentales: mejorar la competitividad y generar equidad social; para el primer fin, se encuentra en marcha un ambicioso plan de inversión en infraestructura en todo el país. Con la participación del capital privado bajo esquemas de APP (Alianzas Público Privadas) pareciera que Colombia va disminuir los altos costos logísticos del transporte, actualmente en cerca del 19 por ciento del valor de las ventas de productos finales, y acercarlos a niveles del 6 por ciento de los países de la Ocde.

Sobre el segundo propósito, la situación no es tan clara. Diferentes estudios señalan la alta relación entre la pobreza rural e indicadores como el Índice de Densidad Vial (kilómetros de vía/ km² de superficie). También se ha encontrado una alta correlación entre pobreza rural y el índice de ruralidad (distancia poblado más de 100 mil habitantes/número de habitantes).
Según Fedesarrollo, un incremento del 10 por ciento en el índice de densidad vial reduce en un 5 por ciento la pobreza; esto debería poner el desarrollo de la infraestructura regional en el primer lugar de las agendas presupuestales de Nación y entes territoriales.
El mismo Fedesarrollo analiza cómo el precio promedio de la leche que recibe el productor aumenta en la medida que también aumenta el índice de densidad vial, por una menor afectación de costos de transporte sobre el producto.
El estado de las vías
En el gráfico se puede ver como dos terceras partes de nuestra red vial carretera corresponden a red terciaria, de la cual el 85 por ciento se encuentra a cargo de los municipios, donde residen precisamente las mayores dificultades financieras.
Si bien el Departamento de Antioquia y los municipios han hecho esfuerzos para asignar recursos a la red vial secundaria y terciaria, los recursos del capital privado llegan solo a la red primaria que es la que posee rentas por peajes sólidas para financiar la inversión.
A las dificultades anteriores se une una mayor debilidad institucional en el orden departamental y municipal, donde las inversiones en la red vial no son constantes, ni son claros los resultados, al no separar cuánto corresponde a aumento de la red vial (stock de infraestructura) y cuánto a mantenimiento; en este último caso tampoco es claro el efecto en la reducción de tiempos de viaje.
Para lograr desarrollos en la red vial terciaria similares a los de la red primaria, es necesario entender el sistema vial como una red y no como subsistemas aislados, de manera que se garantice la sostenibilidad financiera de todo el sistema.

Es necesario pues, un esquema regulatorio nacional unificado de tarifas de peajes, donde se incorporen tasas de redistribución o de equidad entre los tres subsistemas de la red vial. Esto permitiría que una vez amortizada la construcción de una vía de la red primaria, se libere una proporción del ingreso del peaje de esa vía para invertir en la red secundaria y terciaria de esa misma región. Esto permitiría cumplir con el propósito de mejorar la competitividad del país y mantener los avances en reducción de la pobreza rural.

Parece pues evidente la importancia de fortalecer no solo la infraestructura para la competitividad sino la infraestructura regional y rural, como medio para la superación de la pobreza. Se requiere unir esfuerzos para crear alternativas de financiación enfocadas a este propósito.

*Por Jorge Aristizábal GilColaboración especial - ElColombiano
 *Docente de la EIA

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