Grandes proyectos aportan al desarrollo antioqueño



"Lo que nos llena no es la ingeniería, es la transformación de los territorios”, fueron las palabras del gerente del Grupo EPM, Juan Esteban Calle Restrepo, al abrir el panel Grandes proyectos transformadores, en el que expuso la influencia de “un sueño de hace 70 años” como la Hidroeléctrica de Ituango (Hidroituango).


Esta obra, que estará en un 40% de avance al finalizar este año, ha generado importantes beneficios para los doce municipios donde influye y que impacta directamente a unos 160.000 habitantes y, según el Gerente, “es un proyecto que está acogido por las comunidades”.


Esto a raíz de que, aparte de que será otra generadora con 2.400 megavatios de energía al año cuando entre en operación en diciembre de 2018, implicará inversiones de hasta US$5.500 millones para toda su área de influencia, “un territorio que ha estado olvidado”, aseguró Calle Restrepo, quien agregó que por eso esta obra “nos llena de satisfacción”.


Según el directivo, en esos municipios del Norte y Occidente de Antioquia hasta el momento se han invertido unos $4 billones, que se han traducido en iniciativas que han mejorado la calidad de vida de sus habitantes. Entre ellos: $448.000 millones para el Plan de manejo ambiental; $193.000 millones en recursos adicionales a la inversión, $31.000 millones en el programa Aldeas; $1,1 billones en la construcción y mejoramiento de vías y $390.000 millones en Antioquia Iluminada.


EPM estima que con todas las inversiones y la operación de Hidroituango, se logrará un desarrollo equivalente a 147 años en esos doce municipios.


Es precisamente este tipo de beneficios que se destacan en las alianzas público privadas, como los que se espera que generen las Autopistas para la Prosperidad en Antioquia.


A su turno en el panel, la directora de Planeación Departamental, María Eugenia Ramos, presentó un estudio realizado en alianza con las universidades de Antioquia y Pontificia Bolivariana, en el que se calculan los impactos sociales y económicos de estas obras viales, porque “es un proyecto de país que pasa por Antioquia” y que conectará el sur, el centro y el norte de Colombia.


Es así que las diez concesiones, nueve tramos viales más el túnel del Toyo Guillermo Gaviria Echeverri -que será el más largo de Colombia con 9,75 kilómetros de longitud-, requieren inversiones por cerca de $14 billones en su construcción, primera fase que irá hasta 2020. En este año arrancará la segunda que va hasta el 2032 que es toda la etapa de operación.


De acuerdo con Ramos, este megaproyecto vial es muy estratégico para el departamento porque de manera directa influirá en 36 municipios, que contienen el 52% de la población de Antioquia. Además, las inversiones las absorberá en mayor medida el sector de la construcción (31%), seguido del financiero y el comercio, todo un dinamismo económico que haría pasar el PIB antioqueño de un crecimiento de 4,5% a un 6% anual.


Sin embargo, la real importancia de estas obras estará en que generarán unos 190.000 empleos y los municipios de influencia aumentarán hasta en tres veces más su recaudo de impuestos por Industria y Comercio. Además, acercará las subregiones a la capital, como el caso de la disminución de un 38% en el recorrido desde Urabá, que será importante para la salida al mar, o en un 32% desde el Magdalena Medio, con el que se aprovechará la navegabilidad del río (ver recuadro).


Es así que con proyectos en los que trabajan de la mano universidad-empresa-Estado es que Antioquia cuenta con una institucionalidad más fortalecida en sus territorios.

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