“La paz llega cuando el campo florece”

Hacia el año 2001 las balas y la frialdad de la guerra se apoderaron sin piedad de San José de Albán, el cuarto municipio más pequeño del departamento de Nariño. El 13 de enero un ataque con cilindros bomba perpetrado por las Farc cobró la vida de nueve agentes de la Policía y un civil, y destruyó varias viviendas de los habitantes, que todavía no lograban recuperarse de la destrucción ocasionada por un ataque ocurrido tan sólo tres meses antes.

Un par de años atrás las Farc habían incursionado en Barbacoas y arrasado también con la estación de Policía, así como en San Pablo habían incinerado la casa cural y la Caja Agraria y en La Cruz ocasionaron daños en las instalaciones del Banco Agrario. El miedo imperaba en la zona. Puentes dinamitados, secuestros y homicidios ocupaban la agenda de Albán y sus alrededores.

Y con los actores armados ilegales también llegaron los cultivos ilícitos, recuerda el agricultor Iván Pasaje. Él y otros trabajadores de la tierra no se dieron por vencidos y emprendieron la realización de un sueño. Gracias a su vinculación al programa Familias Guardabosques lograron recolectar dinero con el que compraron nuevas tierras y las reforestaron. Con esta nueva realidad volvieron los cultivos de café. Un renacer bajo la premisa de que “la paz llega cuando el campo florece”, como afirma Pasaje.

Así nació la Asociación Agropecuaria de Albán, dedicada a la producción de café y que cuenta con 576 afiliados. “Aquí antes había coca y ahora mire nuestro café. Nos sentimos orgullosos porque ahorita estamos trabajando de una manera lícita”, cuenta Ómar Alirio Cabrera, caficultor.
 
Gracias al aporte de la comunidad autónoma de Madrid, lograron comprar maquinaria moderna para procesar el grano, que ya ha llegado a países europeos, Estados Unidos y Japón. Otro de los logros más significativos de esta organización es la creación de su marca propia, Café Albanita. “Estamos mostrándole a Colombia y al mundo que se puede mejorar la calidad de vida con tranquilidad, sin violencia y sin derramamiento de sangre”, asegura Pasaje, uno de los 30 finalistas del concurso Titanes Caracol en la categoría Gestos de Paz.

El proyecto ofrece una línea de agroturismo con la que cualquier persona puede pasar hasta siete días conviviendo con una familia de la zona, visitando las granjas y aprendiendo acerca de los métodos tradicionales de cultivo, desde la siembra hasta la cosecha y el procesamiento para comercializar el producto en el mercado. Una verdadera inmersión en la vida agraria andina.

La meta es clara. En 2019 se proponen ser una empresa más consolidada y con unidades de negocio claras. “Uno sufre cuando trabaja por los demás y espera recompensa. Ahí se sufre, pero yo no sufro”, concluye entre risas Pasaje.

Entradas populares