Cuidar Hidroituango les costó la vida a 29 soldados

Comandar la Cuarta Brigada del Ejército, es de los retos más complejos que un militar pueda asumir en Colombia.

Y lo es, porque no solamente esa guarnición debe garantizar la seguridad de gran parte del aparato económico, financiero y de producción del país —que surge desde Antioquia— sino porque en esa jurisdicción está, por ejemplo, el proyecto de ingeniería más ambicioso en la historia de la Nación y declarado por las Farc su objetivo: Hidroituango.

Durante los dos últimos años el reto de comandar la Cuarta Brigada no le fue inferior al general Néstor Róbinson Vallejo.

Así lo considera este oficial, que asegura, haber reducido las acciones terroristas contra infraestructura eléctrica en 78 por ciento.

El general Róbinson, que ayer entregó su mando al general Jorge Romero Pinzón, para pasar a dirigir a los militares que desarrollan operaciones en Meta, Guaviare y Vaupés como Comandante de la Cuarta División del Ejército, aseguró que deja una Brigada con terreno ganado a la subversión, pero con algunos focos de narcotráfico generados por bandas criminales y terrorismo de los frentes 36 y 34 de las Farc.

¿Qué representa comandar la Cuarta Brigada?
“Había estado en el Magdalena Medio, pero no había tenido la oportunidad de estar en el centro del poder industrial del país, como es comandar la Cuarta Brigada. Estar aquí es un desafío militar enorme, de seguridad, social y políticamente. Y lo es porque la región tiene fenómenos especiales que lo obliga a uno a comprometerse”.
¿Cómo encontró la Brigada?
“Encontré una Brigada desplegada en el territorio, a la ofensiva. Y continuamos con ese trabajo. En Antioquia, las cinco subregiones de nuestra jurisdicción: Norte, Oriente, Valle de Aburrá, Suroeste y Occidente tienen particularidades”.
¿Cuál es la más compleja?
“En el Norte se concentra la mayor problemática: Briceño. Yarumal, Campamento, Toledo. Allí intensificamos la ofensiva, porque debíamos garantizar los trabajos de Hidroituango”.
¿Y cuál es su balance de la operación en la zona de Hidroituango?
“Es satisfactorio porque se desvió el curso del río Cauca y si ese día no se hacía, había que esperar un año. Además, las Farc habían amenazado el proyecto diciendo que no dejarían desviar el río.
¿Es ese, entonces, su logro más importante?
“El de Hidroituango significó el mayor reto y desafío para la Cuarta Brigada, desde que en 2012 se asumió esa responsabilidad. Nos costó hombres asesinados y mutilados, pero el proyecto pudo continuar desde que EPM nos vio como un aliado estratégico y trabajamos de la mano en los planes de desarrollo social y de seguridad en la zona”.
¿Cuántas bajas tuvieron al proteger el proyecto?
“Desde el 2010 acumulamos 29 soldados asesinados y 53 heridos, muchos amputados. Allí (en Hidroituango) no se puede hablar solo en términos financieros, sobre lo que representa la inversión, sino el capital humano y sacrificio de los soldados”.
¿Qué otro reto resalta de su gestión?
“Estamos concentrados en el Valle de Aburrá como el centro industrial, a través del Batallón de Policía Militar, el Ospina, el Pedro Justo Berrío y elNutibara. Desde allí garantizamos que todo lo que se produce en Antioquia pueda salir, por ejemplo, a la capital del país por la autopista Medellín Bogotá, y que hacia la Costa Norte lleguen los productos de exportación. Ahí también hubo ataques y pusimos cuota de sacrificio”.
¿Se prepararon para las nuevas Autopistas de la Prosperidad?
“Los proyectos de Cuarta Generación, también implicarán otro reto enorme para que salgan adelante y los contratistas cumplan con esas carreteras que darán salida a Urabá y el Magdalena Medio.
¿Qué representan hoy las bandas criminales (bacrim) en la estrategia militar?
“Son un enorme desafío para el Estado. La Cuarta Brigada los ha atacado, particularmente en el Norte. Tienen un fin económico y emplear estrategia militar, únicamente, no es adecuado. Hay que atacarlos integralmente para afectarles sus finanzas, por eso es que hay que ir a la base de lo que buscan, cultivos ilícitos y minería ilegal”.
¿Y qué papel juega el Estado en esa lucha?
“El Estado tiene que legislar atacando fenómenos como la minería ilegal y el narcotráfico y adoptar otra doctrina para atacarlos militarmente de manera contundente. La acción militar contra las bandas criminales está bajo un sustento jurídico de Derechos Humanos diferente del que se aplica a las guerrillas”.
¿Cuál estrategia deja implementada para combatir a las bandas criminales?
“De manera articulada, con Fiscalía y Policía, la Gobernación y los municipios hemos generado condiciones de seguridad contra otros actores armados como las bandas criminales”.
¿Debe haber un nuevo enfoque militar luego de una eventual firma de acuerdo de paz con las Farc?
“Los escenarios son cambiantes. El enfoque es a un Ejército multimisión que tendrá que atacar a otros grupos que quieran ocupar el terreno dejado por las Farc”.
¿Se les ha salido de control la confrontación entre guerrilla y bacrim en Briceño?
“Allí existe una zona, corregimiento Ataduras, última población del municipio, donde históricamente venimos erradicando cultivos ilícitos y combatiendo a las bandas criminales. Eso ha tenido efectos en el territorio y encontramos que la población se movilizó de manera atípica, con bloqueos, y se están produciendo asesinatos selectivos. Eso obedece a una recomposición en la que otras organizaciones, debido a las operaciones militares, quieren tomar el control, particularmente las Farc. Asumíamos que esa zona era de control de bandas, pero en la última ocasión en la que las Farc asesinaron un soldado nos demostró que obligaron a las bandas a salir”.
¿Les preocupa la amenaza urbana del Eln?
“El Eln está en etapa de aproximación a un acuerdo de paz y adelanta una campaña militar de efectos mediáticos con letreros y banderas en universidades, pero estamos listos para contrarrestarla”.
¿Qué queda de las Farc?
“En el Norte, en jurisdicción de Briceño y Yarumal, en el eje del río Cauca, al frente 36. Hacia el Nordeste también hay reductos del 36 y hacia el Occidente y Suroeste, en límites con el Chocó, el 34. Son estructuras mínimas, pero que no dejan de ser una amenaza. Pero el modo de operar de ellos cambió. Están de civil. Guardaron las armas largas, usan armas cortas con las que hacen exigencias económicas a ganaderos y agricultores”.

elcolombiano.com

Comentarios

Entradas populares