Proponen invertir el 1,2% del PIB en el campo

ElColombiano

$13,1billones anuales, de 2016 a 2030, cuesta implementar la propuesta de la Misión Rural.






La Misión para la Transformación del Campo, más conocida como Misión Rural, le puso esta semana cifras aterrizadas al costo global de las propuestas para la ruralidad colombiana que desde el año pasado comenzó revelar en entregas parciales.

El informe final, disponible en www.dnp.gov.co, lo recibió el presidente Santos el jueves pasado. Plantea que el Gobierno invierta en los próximos 15 años 195,52 billones de pesos, a razón de 13,03 billones anuales, es decir 1,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Eso es 3,6 veces el presupuesto aprobado para 2016 al Ministerio de Agricultura.
Solo en vías terciarias contempla inversiones por 50,13 billones de pesos y en acciones de ciencia, tecnología e innovación (CTi) otros 32,19 billones (ver gráficos).

Sin embargo, para el reconocido economista y exministro de Hacienda y de Agricultura José Antonio Ocampo, director de la Misión, ese monto no es “desproporcionado” y precisa que solo 8,1 billones de pesos (0,7 por ciento del PIB) serían gastos nuevos.

En ese sentido, Rafael Mejía López, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), y uno de los 13 miembros del Consejo Directivo de la Misión, señaló que se trata de un estudio con cifras que no son sacadas del sombrero, fruto de cuantificación hecha por investigadores de Fedesarrollo. No obstante, así como otros gremios económicos, planteó reservas y observaciones frente a las propuestas finales (ver recuadros).

En diálogo con EL COLOMBIANO, el exministro Ocampo habló sobre particularidades de hallazgos y propuestas contenidas en 19 capítulos y tres tomos de la más completa radiografía del mundo rural colombiano hecha hasta ahora y que no solo aborda al sector agropecuario.

¿Con la apretada situación fiscal actual ve viable que se aumente la inversión en el campo a los niveles sugeridos por la Misión?


“Es posible responder al campo con una mezcla de reasignación de prioridades y la consecución de unos recursos adicionales por parte del Gobierno. No es una suma desproporcionada que haya 8,1 billones de pesos más anuales para el campo. Si se reasignara, por ejemplo, la plata de vivienda de interés social (VIS) para darle al mundo rural el 40 por ciento y no el 20 por ciento actual, eso ayudaría mucho y reduciría las necesidades de financiamento”.

Con un diagnóstico tan preocupante en pobreza y desigualdad, ¿por dónde debe empezar el Gobierno para cerrar brechas entre el mundo rural y urbano?
“Hay muchos frentes prioritarios, pero sí consideramos dos políticas sociales de choque que son urgentes: ampliar programas de nutrición, incluyendo la producción para autoconsumo de pequeñas unidades familiares en zonas apartadas; y el programa de analfabetismo cero, con la idea de que a 2020 los jóvenes rurales tengan mínimo 9 años de escolaridad en promedio. Al tiempo se puede ampliar y mejorar la forma de proveer servicios de los programas sociales ya implementados”.

A partir del informe, ¿cuál es su lectura de la realidad rural de Antioquia?

“Hay una enorme diversidad, con zonas de pequeña producción de las mejores del país, al tiempo que tiene una positiva agroindustria exportadora en Uraba, con las mejores condiciones laborales. Al tiempo, tiene zonas muy atrasadas, sin vocación agroindustrial donde se debe fortalecer la agricultura familiar”.

En cuanto a la estrategia de competitividad agropecuaria que se propone, ¿cuáles son las prioridades?
“Hay que priorizar grandes proyectos para el impulso de productos agropecuarios para el mercado externo, principalmente, con apuestas que ya han mostrado buenas capacidades como piña, cacao, frutales, aguacate. Y en cuanto a sustitución de importaciones, se trata de acelerar la producción nacional de insumos para concentrados de animales, como maíz, soya y yuca”.

¿Comparte la gran dispersión de iniciativas desde el Gobierno que diluye el impacto de los esfuerzos?

“Así es, hay muchas acciones fragmentadas del Gobierno y no hay una buena coordinación entre ministerios de Agricultura y Comercio, por ejemplo. Eso es una cosa que se debe trabajar de manera inmediata”.

¿Cuál es el compromiso del empresariado con las estrategias de la Misión?

“El sector privado tiene un papel esencial en lo relacionado con competitividad y en liderar la diversificación exportadora de Colombia, generar más innovación tecnológica, ayudar a desarrollar nuevos canales de comercialización y apoyar a pequeños productores mediante asociaciones. Hemos discutido extensamente con las cajas de compensación familiar para ver cómo sus beneficios llega en mayor proporción al campo”.

¿Es suficiente la reforma institucional que planteó Santos para el campo?

“Anunció la creación de la Agencia de Desarrollo Rural y la Agencia Nacional de Tierras, una aplicación temprana de lo que planteamos en la Misión, pero consideramos que también es necesaria una Agencia de Promoción de Inversiones Agropecuarias y Agroindustriales, para atraer capitales a grandes desarrollos productivos, y podría ser redefiniendo el alcance de la Corporación Colombia Internacional para que cumpla esa tarea”.

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