La promoción del desarrollo humano


  Autor: Danny García Callejas
27 de Abril de 2016
 
Colombia tiene afán por incrementar su riqueza material. El Producto Interno Bruto (PIB) resulta en el indicador predilecto para medir el avance económico del país.

Colombia tiene afán por incrementar su riqueza material. El Producto Interno Bruto (PIB) resulta en el indicador predilecto para medir el avance económico del país. El PIB, al representar el valor de la producción de todos los bienes y servicios en el territorio nacional, da cuenta del dinamismo económico y posibilidades de consumo de las personas y de ventas para las organizaciones.

Sin embargo, la fijación obsesiva en el crecimiento del PIB conlleva a una clara confusión entre fines y medios. El aumento de la riqueza es un medio para alcanzar un fin: el bienestar humano. El PIB, al excluir de su medición el grado de contaminación, delincuencia, desigualdad, desempleo y discriminación, presenta un panorama incompleto de las condiciones de vida en un territorio.

Para reorientar las decisiones y políticas económicas de un país en pro de la calidad de vida, la Organización de las Naciones Unidas promueve el concepto de desarrollo humano. El desarrollo humano es la expansión de la riqueza de la vida humana, en contraste con el aumento de la riqueza económica.

Para el desarrollo humano, la riqueza económica es un factor que contribuye al bienestar pero incompleto en sí mismo. Por ello, Naciones Unidas propone siete pilares básicos que dan cuenta del desarrollo humano: una vida longeva y saludable; acceso al conocimiento; condiciones de vida dignas; participación política y en comunidad; sostenibilidad ambiental; derechos humanos y seguridad; y, equidad de género.

El principio del desarrollo humano radica en ofrecer buenas oportunidades a las personas, más que posibles elecciones. Por ejemplo, esto significa que en vez de tener como objetivo aumentar los puestos de trabajo en una sociedad, buscaríamos incrementar el acceso a vacantes de trabajo decente para los ciudadanos. Así, hay un sesgo hacia la calidad de las opciones, pretendiendo que sean más oportunidades pero sobre todo cada vez mejores.

El Informe de Desarrollo Humano de 2015 afirma que 1 de cada 10 empleados en Colombia es un trabajador pobre, es decir, que su salario es un ingreso insuficiente para sacarlo de la pobreza. Esto resulta preocupante y escandaloso pues significa que estas personas están condenadas a una vida de pobreza en medio de un escenario de explotación, desesperanza y falta de oportunidades.

Para combatir esta exclusión, el país debe avanzar hacia una política de focalización y aumento de la inversión social, para brindar mejores oportunidades, en especial, a los más pobres. Mientras Colombia realiza una inversión social por persona de menos de USD$500, países como Ecuador y México duplican ese valor y Uruguay y Brasil lo sextuplican, según el Informe de Panorama Social de América Latina de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Luego, el país, los departamentos y los municipios, y la sociedad colombiana deben tomar menos en serio al PIB como una medida de la prosperidad nacional y regional. De hacerlo, nos enfocaremos en nuestro verdadero reto: el fomento de la vida digna y feliz. Es hora de que el país se preocupe por la promoción del desarrollo humano.

* Profesor, Departamento de Economía

Universidad de Antioquia

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