El No silencioso que salió victorioso en el plebiscito

Sorpresa fue para muchos el triunfo del No en el plebiscito. Una campaña liderada por Álvaro Uribe, un expresidente que venía reducido políticamente tras dos caídas electorales -presidencial y regionales-, con una imagen negativa y falto de argumentos sólidos frente al Sí.

Era lo que se creía hasta el sábado, cuando el país y el mundo esperaban que la refrendación de los acuerdos no sólo superara el umbral del 13 % -4’536.992 votos- si no una abultada victoria que respaldara lo pactado en La Habana.

Este fue siempre el argumento de las empresas encuestadoras, que en las calles se encontraron con un panorama esperanzador para el acuerdo. Muchas concluyeron que la intención de voto por el Sí superaba el 60 % y que el No solo era apoyado por un 30 %.

Sin embargo, representantes de la oposición como el senador del Centro Democrático, Iván Duque y el exvicepresidente Francisco Santos, en entrevistas con EL COLOMBIANO, afirmaron que en la calle sentían una sensación diferente a lo que marcaban las encuestas con la victoria del Sí por un amplio margen, y confiaban en que había un voto silencioso que no se manifestaba por miedo al estigma social.

Y es que no era fácil defender el No en Colombia, una postura que a la mirada del Sí suponía continuar con un discurso guerrerista que se valía de argumentos como el de la verdadera justicia sin impunidad y “una elegibilidad política de los más grandes criminales, donde no se arrepienten”, expresó en repetidas oportunidades el expresidente y ahora senador Uribe.

Postura, que en las semanas previas al plebiscito fue cambiando de tono, comenzado desde su máximo expositor, “Los del No queremos la paz, pero pensamos que este acuerdo no favorece la democracia sino que le entrega Colombia a las Farc”.

Además, para el Senador Duque, no fueron sólo los argumentos de la campaña por el No, los que hicieron cambiar de opinión a 6.431.376 de sufragantes de los 13.066.047 que votaron (50,21 %). Fueron una serie de hechos y declaraciones del Gobierno y la guerrilla de las Farc las que inclinaron la balanza por el No.

“Hubo una reacción de indignación en los últimos días, desde el evento en los Llanos del Yarí y una serie de declaraciones de los altos mandos de las Farc las que le hicieron pensar al Gobierno que iban a ayudar, yo creo que por el contrario, generaron temor e indignación en la ciudadanía (...) Por otro lado, en la medida que la gente vio los detalles de los acuerdos, se generaron reacciones en cadena que lograron que creciera el No en la última semana”, explicó el senador.

Para el docente e investigador del Departamento de Gobierno y Ciencias Políticas de la Universidad Eafit, Adolfo León Maya Salazar, lo acontecido en las urnas el pasado domingo se explica en una teoría que la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neuman llamó el Espiral del Silencio.

Este fenómeno plantea el hecho de que las personas adaptan su manera de comportarse de acuerdo a las opiniones predominantes en su contexto social sobre cuáles conductas son o no aceptables.

“En escenarios polarizados se tiende a ocultar la opinión para evitar la sanción social o el castigo en el escenario en el que se comparte, ya sea el social familiar o el social laboral. Los individuos nos comportamos haciendo lecturas previas o le tomamos el pulso a los espacios donde compartimos para dar nuestra opinión o tomar una decisión”, explica Maya Salazar.

Esta conducta de ocultamiento a la verdad tiene su origen en el temor al aislamiento, que podría darse si se expresan opiniones percibidas como minoritarias.

Así mismo, el docente explicó que la victoria del No silencioso se debió al lenguaje y estrategia que utilizó el Centro Democrático para coaccionar a sus electores manteniendo un discurso homogéneo, que terminó por entenderse como “a que no era la paz la que estaba en consulta sino una evaluación al gobierno de Santos”.

Así las cosas, “los que apoyaban el Sí activaban el Espiral del Silencio de Neuman por una postura con mucho favoritismo que silenció a un No que no quería sufrir el castigo, la separación, el estigma por estar en una actitud distinta a la mayoritaria”, concluyó el docente.

elcolombiano.com 

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