Robo



Roubón o rauben son las palabras que ejercen como origen etimológico del término robo que ahora estamos abordando. Se trata de palabras que proceden del antiguo alto alemán y que pueden traducirse como “despojar a alguien de algo”.


Robo es el accionar y el resultado de robar (apropiarse de algo ajeno por medio de la fuerza o por intimidación). El robo se diferencia del hurto, que es la acción consistente sólo en la apropiación de lo ajeno.
Por ejemplo: si un ladrón amenaza con un cuchillo a una mujer y le sustrae su cartera, se trata de un robo. En cambio, si el ladrón aprovecha un descuido de la mujer y se apropia de la cartera sin que ella lo note, estamos ante un hurto.
El robo, por lo tanto, es un delito que afecta los bienes o los derechos de alguien y que incluye el uso de la violencia o las amenazas. Esto quiere decir que si un ladrón tiene un revolver y lo utiliza para amedrentar a su víctima, habrá cometido un robo más allá de que nunca dispare el arma: “Anoche se cometió un robo en la panadería que se encuentra junto a mi casa”, “La madre de Arnaldo sufrió un robo cuando salía de trabajar”, “Dos niños de ocho años cometieron un violento robo en una farmacia e hirieron al dueño del local”.

Se conoce como robo también al botín obtenido a través de esta clase de delito: “Una banda cometió el robo del siglo en la capital norteamericana al hacerse con un botín multimillonario de un banco”.
Muchos son los robos que se han producido a lo largo de la historia y entre ellos, por su botín o por la manera de llevarlos a cabo, destaca por ejemplo el que está considerado como el más grande dentro del mundo del arte. Este tuvo lugar en el año 1990 en el Museo Gardner de Boston y fue llevado a cabo por dos hombres, que sin utilizar ningún tipo de armas y estando más de una hora en dicho centro con absoluta tranquilidad, lograron hacerse con diversos cuadros valorados en 300 millones de dólares.
Existen diversas modalidades de robo. Algunos ladrones se limitan a intimidar a las víctimas con insultos, golpes o asegurando que cuentan con armas. Otros utilizan cuchillos, armas de fuego o cualquier objeto contundente (como una piedra o un palo).

El cine no ha podido resistirse a plasmar el mundo que rodea a cualquier robo. Y es que la acción, el engaño o las tramas que aquel trae consigo se convierten en elementos de gran atractivo para el espectador. En este sentido, podríamos destacar filmes como “Atraco perfecto” que dirigió en el año 1956 Stanley Kubrick y que gira entorno a un ex convicto que sueña con dar el gran golpe de su vida.
De la misma forma, también han copado protagonismo las historias de los llamados ladrones de guante blanco que son aquellos que utilizan como única arma su inteligencia y que en ningún momento hacen uso de la violencia. Este sería el caso del protagonista de “El secreto de Thomas Crown” que decide acometer el robo de un cuadro de Monet en el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York.

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