Se podrá desarrollar una navegación comercial en Hidroituango

Contrario a lo que se creía, la biomasa que hay en el embalse de Hidroituango no representa un mayor aporte de materia orgánica particulada al recurso hídrico y, por tanto, tratarla no mejorará la calidad del agua.

A esta conclusión llegó un estudio contratado por EPM, el cual acaba de ser terminado por los investigadores y su impacto es tal, que los dineros que el proyecto tenía destinados para tratar la biomasa ya se podrán invertir en obras de impacto social para la zona de influencia del proyecto.

Pablo Agudelo Restrepo, gerente de la empresa colombiana Grupo Elemental que -en consorcio con el Instituto Hidráulico de la Universidad de Cantabria y Acuática e Ingeniería, de España- lideró la investigación, explicó que el estudio indica que si se removiera la biomasa buscando evitar que se descomponga en el caudal hídrico, de todas formas la calidad del agua no mejorará.

“Esto le permitirá al proyecto reenfocar esos recursos a otras actividades o proyectos que generen impactos positivos en el territorio”, señaló Agudelo Restrepo.

La investigación tardó año y medio y es impactante porque este es uno de los temas en los cuales Hidroituango está pendiente de una decisión de la Anla (Agencia Nacional de Licencia Ambientales) sobre el número de hectáreas a tratar, que serían unas 3.500.

Los recursos, que aún no se sabe de cuánto serían, se destinarían a inversiones de beneficio para los municipios afectados. 


Actividades económicas

En un foro sobre el proyecto en el Jardín Botánico se abordaron otras temáticas relacionadas con el área ambiental de la megaobra, que generará 2.400 megavatios de energía para el Sistema Interconectado Nacional.

Por ejemplo, se conoció un estudio de la Universidad Nacional que determinó los usos adicionales que podrán dársele al embalse diferentes a la generación eléctrica. El encargado de presentarlos fue el ingeniero agrónomo Joaquín Hincapié, quien precisó que en el embalse (con 79 km de extensión y 225 metros de altura) “se podrá desarrollar una navegación comercial de carga liviana y pasajeros, pesca artesanal y de subsistencia y turismo selectivo de ecología”.

Actividades como la minería y la parcelación campestre quedarían descartadas, pero no lo corresponderá a EPM regular estos asuntos sino a las autoridades ambientales.

Jorge Ignacio Castaño, director Ambiental Social y de Sostenibilidad, insistió en que EPM concibe el proyecto más allá de la infraestructura: “es un proyecto de desarrollo territorial para una zona muy afectada en la historia por fenómenos institucionales y territoriales”, a la que hay que compensar y propiciar su desarrollo.

Carlos Gutiérrez, investigador del Instituto Von Humboldt, que acompaña el proyecto en lo ambiental, expuso que su entidad ha recomendado que como compensación que allí se realice la conservación del bosque seco tropical alrededor del cañón del río Cauca, “por ser único, no estar representado en el Sistema Nacional Ambiental y su importancia para el país” .

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