CASO FAJARDO: QUE LA JUSTICIA ACLARE

Por: Orlando Arenas Tamayo.

Las elecciones de 2018 estarán perturbadas por factores exógenos como el proceso de paz, mal cerrado políticamente por el presidente Santos al imponer tal acuerdo por encima de la decisión popular que lo rechazó y otro será la presencia política de Sergio Fajardo, el ex gobernador y ex alcalde de Medellín quien se presentaría sin haber esclarecido los temas que escandalizaron la opinión durante su gestión en dichos cargos.
 
Para el candidato, sería un lastre el sentirse aludido en los debates sobre la transparencia, tan afecta a su discurso, si la justicia no aclara contundentemente a su favor y tendría que defenderse en la controversia, respecto a las sombras que dejan sus causas en los estrados judiciales o por el mal sabor de su actitud de soberbia frente los reclamos sociales por detalles nunca aclarados de su gestión.
Uno, muy grave, es la situación de deudor del municipio de Medellín de una de sus firmas de Arquitectura por miles de millones de pesos y el haber dado en abono algunos de sus predios, como el del relleno, la forma en que fue avaluado para pagar parcialmente los impuestos y el papel jugado por sus amigos en dicho procedimiento.
 
Si no se es transparente con el Estado, no se lo puede ser con la sociedad.
 
Otro, tal vez el más escandaloso cuando era alcalde, es el de la venta de Orbitel, que compró EPM por ochenta millones de dólares, cuando su valor era de escasos treinta y tres, durante la Gerencia de Juan Felipe Gaviria, a quien teníamos como inmaculado.
 
Esta negociación fue cuestionada por la Contraloría de Medellín y cuando se oyeron pasos de animal grande, el alcalde hizo trasladar la investigación a la Contraloría General de la Republica, cuando el contralor era Julio Cesar Turbay Quintero.
Con eso les digo todo porque la opinión sabe que allí archivaron el proceso y todos los poderes públicos negaron los recursos interpuestos por las veedurías ciudadanas.
 
Los “grandes medios” callaron porque, según denuncia de Adolfo León Palacio, el diputado que denostaba los contubernios de dicho gobernador, los gastos en publicidad superaron los doscientos mil millones de pesos en esos grandes medios, los que tienen vinculado al periodista Pascual Gaviria, hijo del ex gerente de EPM y defensor a ultranza del exgobernador, quien lo tenía en la nómina de publicidad durante su mandato. Ahí está pintada la transparencia de la oligarquía antioqueña.
 
Como Gobernador adjudicó licencias mineras a sus subalternos, la FLA realizó ruinosos y onerosos negocios, toda una dependencia, la de Infraestructura, fue destituida por la procuraduría e inhabilitados sus funcionarios, anunció e inauguró obras monumentales, que luego se fueron cayendo a pedazos como la Biblioteca España, el Parque Educativo de Titiribí y el Centro Cultural Moravia, con enorme detrimento patrimonial a Antioquia, fue denunciado en negocios sucios por el concejal Bernardo Alejandro Guerra y por el caso del avión Cesna, que denunció el diputado Palacio como otro detrimento patrimonial, el despiporre del “IDEA” y de Teleantioquia, “TU CANAL”, que él, en efecto, lo convirtió en su canal, todo ello en medio de un grandilocuente discurso de la transparencia que esgrime como máscara para la pelea política que lo conduciría al desvío de los recursos de la nación en favor de sus amigos y financiadores, los grandes monopolios.
 
Los ciudadanos debemos escoger el próximo presidente de los colombianos con toda claridad sobre los entornos sociales, familiares, económicos y éticos de todos los candidatos, que se dilucide la verdad o mentira de estas acusaciones sobre una personalidad compleja, de perfil claroscuro, que aspira a gobernarnos y que juzga a sus contrincantes describiéndolos con la misma silueta que el describe con su vida.

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