Detectan mercurio en mujeres lactantes de zonas mineras antioqueñas

Una investigación liderada por el docente del Tecnológico de Antioquia, Carlos Federico Molina Castaño, corroboró la transferencia de mercurio en leche materna en cuatro zonas mineras de Antioquia: dos de aluvión (El Bagre y Zaragoza) y dos de minería de beta o socavón (Remedios y Segovia).
 
El estudio, “Modelo de transferencia de mercurio en leche materna a mujeres lactantes residentes en áreas de explotación de oro con alta contaminación ambiental de este mineral”, fue premiado a la mejor Investigación Nacional en Nutrición Pública, como tesis doctoral, en el Congreso Internacional de Alimentación y Nutrición Humana de la Universidad de Antioquia 2016. Consistió en definir los niveles de mercurio en leche materna y los factores asociados con las transferencias de ésta a los hijos lactantes.
 
El trabajo, dado a conocer recientemente, surgió porque se habían hecho otros con respecto al efecto de la exposición de mercurio en los trabajadores, pero nunca sobre impacto en la comunidad que vive en estas zonas y que no trabaja con dicho elemento químico, así como en las madres lactantes y sus hijos recién nacidos, especialmente del sistema nervioso, que ha generado alteraciones leves hasta retraso mental severo, temblores e impotencia.
“Teniendo en cuenta que la leche materna es esencial para el desarrollo mental y neuronal de los niños, vimos que es de vital importancia llevar a cabo este estudio. Se tomó una muestra de mujeres que tuvieran lactancia exclusiva en los primeros tres meses posparto y se les aplicó una encuesta. Se eligieron 150 binomios madre - hijo en dichos municipios”, manifestó Molina Castaño, investigador titular.
 
Durante los años que duró la indagación, se confirmó la tesis planteada al inicio de la investigación sobre la transferencia de mercurio en leche materna. Se halló que el 11,7% de las madres tenían niveles altos de mercurio en dicha leche materna y que los factores de riesgo asociado con esa transferencia tenían que ver con vivir cerca de las compras de oro y quema de amalgama de mercurio dentro del hogar, indicando una liberación importante de vapores del mismo y también niveles de éste en el cabello.
 
“Lo más preocupante fue que el 50% de los niños tenían niveles de este mineral”, agregó el docente.
 
El mercurio evaporado viaja al aire, se precipita en forma de lluvia, cae en forma de agua en lagunas, mareas, océanos, lagos y, una vez transformado en forma de microorganismos, se acumula en los peces y alimentos tales como arroz, maíz, verduras, entre otros. Los niños y las madres lactantes se están exponiendo a dos clases de mercurio: metálico que se mide en la orina y mercurio orgánico o metilmercurio que pasa a la leche materna y se transfiere a los niños.
 
Ante esta cruda realidad, el investigador propone involucrar diferentes agencias locales, nacionales e internacionales y los ministerios del Medio Ambiente, Minas, Salud y Educación, y hace un llamado para que las alcaldías tomen partido en el control y la emisión de mercurio.
 
Para el docente, la distinción de que fue objeto en el Congreso Internacional de Alimentación y Nutrición Humana, es el reconocimiento al esfuerzo realizado y al compromiso por la salud pública en zonas mineras. Un reto a título personal para mejorar las condiciones de áreas que han sido abandonadas y no existe presencia estatal ni gubernamental y la mejor manera de mostrarle al mundo una realidad inminente a partir de espacios de socialización y sensibilización. Y, en el campo científico, su trabajo permite evidenciar los peligros del uso indiscriminado de la minería y reducir la emisión de mercurio por medio de la implementación de tecnologías limpias.
 
La investigación en cuestión da luces sobre cómo este modelo de transferencia en mercurio podría ser aplicado en diferentes países de África y Sudoeste Asiático, que tienen el mismo modelo de minería donde se utiliza altamente mercurio como fuente recuperadora de oro.
 
“Hay que empoderar a las comunidades para que este proyecto sea sostenible en el tiempo, desde una revisión de impacto ambiental, de la mano del Estado y la comunidad; crear un cambio cultural que ayude a mitigar esta situación y evitar que el daño se siga produciendo a futuro. Se debe generar conciencia y realizar una vinculación entre universidad, Estado, empresa y sociedad para un mayor conocimiento, intervención, información y resonancia en las comunidades involucradas donde habitan indígenas, afrocolombianos, entre otros grupos poblacionales del sector de influencia minera y la comunidad en general”, resaltó, igualmente el docente del Tecnológico de Antioquia.
 
Carlos Federico Molina Castaño es profesor de planta de la Facultad de Derecho y Ciencias Forenses del TdeA, médico toxicólogo, especialista en Salud Ocupacional y Doctor en Epidemiología, y en el desarrollo de este importante estudio estuvo acompañado de los co-investigadores: Catalina Arango docente de la Universidad CES y de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia perteneciente a grupo de investigación de Epidemiologia y Hernán Sepúlveda docente de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia perteneciente a grupo de investigación de Salud y Seguridad en el Trabajo.

Fuente: Carlos Federico Molina Castaño
Contacto: 3113728872
carlosfedericom@gmail.com - cmolina@tdea.edu.co

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