Sandra Areiza, Secretaria de salud, ayuda para que familia se reencuentre después de 30 años.


“Mi familia, por fin”: un esperado reencuentro entre madre e hija después de 30 años.
Leonia Londoño Rodríguez salió del municipio de Toledo, Norte de Antioquia, a una temprana edad. Cuando era solo una adolescente se fue a trabajar a Medellín en una casa de familia como empleada doméstica, y por vueltas de la vida perdió contacto con sus seres queridos.


30 años más tarde, Leonia volvió a ver a su madre y a sus hermanos, gracias a la ayuda de Sandra Areiza, secretaria de Salud del municipio de San Andrés de Cuerquia.

La funcionaria contó que luego de que Leonia pasara un tiempo en Medellín, su familia fue a la ciudad a buscarla y no la encontró.


“La señora de la casa donde trabajaba les dijo que se había ido a otro departamento a trabajar. No pudieron ponerse en contacto con ella”, explicó Areiza.

La familia Londoño rodríguez se mudó de su casa en Toledo hacia otro municipio, pero nunca cesó en sus esfuerzos de encontrar a Leonia. Sin embargo no pudieron localizarla, hasta ahora.


“A la secretaría fue una hermana de Leonia a pedirnos ayuda, nos dijo que estaban muy tristes porque no sabían nada de ella”, contó la secretaria.


Areiza se conmovió con la historia de los Londoño y se puso en la tarea de ayudarles a encontrar a su hija perdida. Datos de seguridad social le permitieron conocer el nombre de la empresa en la que trabajaba Leonia y llamó. La mujer se encontraba en el municipio de Jumbo, Valle del Cauca.


Tras días de espera, la secretaria logró conseguir su número telefónico luego de probar su identidad y la legitimidad de su búsqueda. “Eso duró unas semanas, yo todos los días llamaba y rogaba”, dijo Areiza.


Al tener en sus manos el contacto de Leonia, la funcionaria lo compartió con la hermana de la mujer.
“Les parecía imposible que después de 30 años la hubiéramos encontrado tan fácilmente”, contó.



Luego de poder comunicarse, el reencuentro se dio el pasado fin de semana en Yarumal, donde reside la familia. Con bombas y decoraciones, le dieron la bienvenida a su hija desaparecida por 30 años.


“Yo lloré, yo no los conozco pero qué alegría verlos tan contentos, sentí una satisfacción muy grande al haberlos ayudado a reencontrarse”, aseguró Areiza.


Una vez en su hogar, Leonia contó que ella también intentó rastrearlos. Regresó a Toledo y fue a Medellín, pero nadie le dio razón de su familia. Tanto ella como los suyos se buscaron por 30 años, sin poder coincidir.



Incluso, dijo que en sus intentos por reencontrarse con sus seres queridos le pagó 200 mil pesos a un estafador que aseguró conocer la ubicación de su familia. El tipo desapareció con su dinero, pero ella conservó intactas las ganas de volver a ver a su mamá.


Y lo logró, mucho tiempo después. El abrazo que compartieron al volver a verse sin duda les hizo pensar que la espera había valido la pena.

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